A medida que llega el calor, es mejor estar preparado cuanto antes para no sufrir sus consecuencias. La nueva generación de ventiladores garantiza el bienestar de su casa o lugar de trabajo en esos meses en los que los termómetros se disparan.

Estos sistemas de ventilación, tienen a su favor que los diseños actuales han conseguido convertirlos casi en un objeto de decoración más de su hogar. También han reducido su tamaño, ayudando así a que pasen desapercibidos, confundiéndose con el entorno. La mejoría en este campo es muy grande: refrescan el ambiente de modo muy silencioso. Los sistemas han evolucionado tanto que incluso ya se pueden encontrar modelos digitales: el usuario los controla a través de Internet, programándolos desde cualquier sitio. Y es que actualmente existen en el mercado multitud de modelos, cada uno con sus propias características.

TIPOS DE VENTILADORES

Ventiladores de sobremesa. Proporcionan gran caudal de aire de modo silencioso. Suelen disponer de varias velocidades de ventilación y un cabezal inclinable para orientar el aire.

Climatizadores. Proporcionan la posibilidad de ventilación en verano y calefacción en invierno. Llevan incorporado un termostato regulable que desconecta el climatizador cuando se alcanza la temperatura seleccionada.

Ventiladores de columna. En la mayoría, el cabezal es inclinable y dispone de posición de vaivén, para conseguir una mejor distribución del aire. Su altura se puede regular de acuerdo con las preferencias de cada uno.

Unidades condensadoras. Suelen estar diseñadas para tomar y descargar el aire de condensación por la misma cara, lo que permite colocarlas al ras de la pared. Llevan incorporados ventiladores centrífugos o helicoidales, garantizando ambos una operación silenciosa.

Ventiladores de pared. A menudo incorporan el mando a distancia para controlar las distintas velocidades. La mayoría disponen de un temporizador para programar su funcionamiento varias horas.

Cortinas de aire. Estos modelos están diseñados específicamente para ser colocados sobre puertas que se abren y cierran constantemente o que permanecen durante mucho tiempo abiertas. Ayudan a mantener el aire frío dentro del local, haciendo que la entrada de aire exterior no afecte al ambiente. También colaboran con la higiene del lugar, porque impide la entrada de partículas de polvo, humo o insectos. Tienen un diseño moderno y atractivo.

Ventiladores de techo. Son muy silenciosos y de fácil instalación. Actualmente existen en el mercado dos modelos típicos: con luz incluida o sin ella. Tienen una estética actual y decorativa. En verano, si selecciona el flujo de aire hacia abajo, facilita una buena circulación del mismo, renovando y refrescando el ambiente. En invierno, con la selección de flujo hacia arriba, consigue presionar hacia abajo el aire caliente acumulado en los techos. El ahorro de energía que consigue de esta forma es interesante.

ventilador de techo

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Unidades evaporadoras. Por su diseño versátil, se pueden colocar en posición horizontal o vertical. También se puede seleccionar el modo de descarga de aire. Utilizan ventiladores centrífugos de alta eficiencia y motores de acople directo. Están disponibles en capacidades de 1 hasta 10 toneladas de refrigeración. Hay modelos cuyo tamaño es realmente reducido.

CUESTIÓN DE CONSUMO

Una vez que ha elegido el tipo de ventilación que más le conviene, debe tratar de obtener siempre la mejor temperatura al menor consumo eléctrico y alargar la vida útil de su equipo. Eso es algo fácil de conseguir si siguen unas recomendaciones básicas. Si posee un sistema de aire acondicionado, limpie los filtros e intercambiadores una vez al mes.

Procure que personal especializado realice una inspección general de su equipo dos veces al año. Y es que, si quiere que le dure muchos años, tendrá que mimarlo. No es aconsejable que encienda y apague los aparatos varias veces al día. Principalmente porque ello produce un desgaste acelerado de sus componentes.

Además, la mayor parte de la energía consumida, es al momento de arranque. Se trata de ahorrar lo más posible. En los aparatos con termostato, manténgalo lejos del alcance de los más pequeños de la casa y a una temperatura constante. Encuentre el nivel confortable dentro de su ambiente y manténgalo así todo el tiempo.