La pintura cubista es la expresión artística más conocida del llamado movimiento cubista. Este movimiento nació en el año 1907 en Francia y tuvo como máximo representante a Pablo Picasso aunque también destacaron en el mismo otros pintores como Juan Gris, Jean Metzinger, Albert Gleizes o Georges Braque.

La intención de la pintura cubista no era ser un movimiento más ni una tendencia artística, sino romper de forma clara y brusca con todo lo establecido en pintura hasta el momento. Rompe con la perspectiva, algo presente en la pintura hasta el momento y se eliminan los detalles hasta el punto de que a veces los objetos se dibujan solo por sus formas básicas. Se produce una descomposición de las imágenes y el color se utiliza de una manera totalmente novedosa.

Para sus autores, el cubismo fue, sobre todo, un arte mental gracias al cual eran capaces de expresar lo que tenían en su interior. El espectador también estaba implicado en el proceso ya que no podía limitarse a observar la obra, sino que debía de recomponerla en su cabeza para que adquiriera un sentido.

El cubismo tuvo dos fases, el cubismo analítico y el cubismo sintético. Aunque ha tenido gran influencia y fama, la pintura cubista duró muy poco y se considera el año 1919 con el que marca fin a este movimiento. Tan solo doce años que han dado mucho que hablar y que han dejado grandes obras para el recuerdo.

¿De dónde procede el nombre de pintura cubista?

Todo viene de un crítico de arte muy famoso en su época, Louis Vauxcelles. Al dar su opinión sobre un cuadro de Braque dijo que parecía que había hecho un dibujo formado por pequeños cubos. Su intención fue claramente despectiva, pero sin quererlo, bautizó al que sería uno de los movimientos más importantes de principios del siglo XX.

El aspecto tan rompedor del cubismo hizo que algunos artistas de otras ramas quisieran imitarlo, especialmente en escritura. Sin embargo, no tuvo el éxito ni el reconocimiento que tuvo la pintura y no se considera en absoluto relevante.

Un poco más de éxito tuvo en la escultura, aunque las obras más famosas han sido creadas por los mismos artistas que dieron vida a la pintura, como es el caso de algunas esculturas de Pablo Picasso.

Curiosamente, muchos críticos despreciaron el cubismo y consideraron que las pinturas realizadas mediante esta técnica eran de poca calidad. Pero el propio Picasso defendió que para poder pintar una obra cubista había que tener un gran dominio de la pintura y conocer muy bien la forma clásica de pintar un cuadro. A lo largo de toda su carrera, Picasso buscó siempre diferentes técnicas de expresión y jamás se conformó con lo que ya se había hecho anteriormente. Por eso, ha pasado a la historia como un genio y uno de los máximos exponentes de la pintura del siglo XX.