El mindfulness es una técnica de meditación y de relajación que se conoce también con el nombre de atención plena. Muchos dicen que el objetivo del mindfulness es dejar la mente en blanco pero esto es algo prácticamente imposible para la mayoría de las personas. Lo que hacen a cambio es centrarse en una sola cosa y fijar toda su atención en ella. Sea un objeto, un sonido o un olor.

Por ejemplo, sentarse delante del mar y concentrarse en su color, en sus matices, en el blanco de la espuma de las olas. A continuación, se pueden cerrar los ojos y escuchar todo el sonido que hay alrededor para ir, poco a poco, centrándose exclusivamente en el sonido del mar, de las olas cuando rompen o del agua al moverse. Luego, se pueden percibir los olores, hasta identificar el olor del mar y centrarse en el aspirando todos sus aromas.

Esto, acompañado de una correcta postura y una buena respiración hará que todo el cuerpo se relaje y la mente también, contribuyendo a un mejor bienestar físico y mental.  Y este es el verdadero objetivo del mindfulness.

La respiración en el mindfulness

La respiración es una de las claves en el mindfulness. Para practicarlo se comienza con ejercicios básicos de respiración profunda o diafragmática. Se trata de introducir el aire hasta el diafragma y sentir como este se levanta, expulsándolo poco a poco y notando como los pulmones se van vaciando.

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Este tipo de respiraciones facilitan la relajación del cuerpo y, al centrarnos en ellas, también despejamos la mente de otros asuntos, por lo que también nos relajamos de cabeza y contribuyen a romper, por ejemplo, con esos pensamientos negativos repetitivos que son tan complicados de frenar.

Mindfulness en grupo

Una de las formas de practicar mindfulness es en grupo, con una persona que se encargará de dirigir la sesión. Esta técnica gusta a muchas personas porque les ayuda a sentirse un poco más acompañados y también a centrarse en lo que están haciendo, ya que no tienen posibilidades de ponerse a hablar por teléfono o a distraerse con otras cosas.

Sin embargo, hay personas que no logran concentrarse bien cuando están en grupo y prefieren hacer sesiones de mindfulness con una persona que les ayude. Dada la importancia del mindfulness para la relajación, luchar contra el estrés e incluso para otros procesos, encontramos muchos coachs que ayudan a que la gente se inicie en estas técnicas.

También podemos contar con la ayuda de un psicólogo especializado en mindfulness que además de terapia por otros medios nos ayude mediante esta técnica de relajación completando así todo el proceso.

Mindfulness guiado

El mindfulness también se puede practicar por cuenta propia gracias a las guías que podemos encontrar de muchos maestros de esta técnica. Sesiones guiadas en las que solo debemos de concentrarnos en su voz e ir haciendo paso a paso todo lo que se nos va indicando. Dado que la persona puede hacerlo a solas en su casa, se trata de una técnica perfecta para quienes prefieren meditar a solas y no quieren ni tan siquiera a un maestro con ellos.

El mindfulness guiado puede llevare a cabo en cualquier lugar. Es tan fácil como llevar la sesión en el teléfono y seguirla a través de unos auriculares. Por eso, muchas personas que tienen miedo a viajar en avión usan este sistema para practicar mindfulness durante el vuelo, por poner solo un ejemplo.

Mindfulness en la naturaleza

La naturaleza es el lugar perfecto para practicar mindfulness siempre que esto sea posible. Tanto en grupo como a solas, por nuestra cuenta o con sesiones guiadas, en un entorno natural todo parece fluir mucho mejor. La naturaleza tiene el don de cargarnos las pilas y de ayudarnos a estar mejor.

Mirar el mar mientras se practican ejercicios de atención plena, o disfrutar del campo no solo es posible, es muy recomendable y seguramente mucho más efectivo que los ejercicios en el interior del hogar.