La píldora postcoital, anticonceptiva de emergencia o píldora del día después es un medicamento que ha atravesado una fuerte polémica últimamente. Por ello, a continuación se ofrece brevemente una explicación sobre cómo actúa, qué puede hacer y qué no, así como para quiénes está indicada y para quienes no lo está.

 Anticonceptivos de emergencia

El término anticonceptivo no debe ser confundido con el de preservativo. En el primer caso, estos fármacos no pueden evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual ni tienen ningún tipo de efecto antibiótico o antiviral que pudiese ayudar a prevenirlas, mucho menos tratarlas.

Estos fármacos se utilizan para evitar embarazos no deseados, principalmente en parejas jóvenes. Sin embargo, la eficacia de estas pastillas no es del 100%, oscilando la efectividad entre un 50 y un 90%, dependiendo de cada organismo y la prontitud con la que son ingeridas (vía de administración oral).

Polémica en torno a las píldoras postcoitales

Uno de los principales argumentos es el de catalogar a las píldoras de este tipo como métodos para interrumpir un embarazo. Sin embargo, la opinión médica prevaleciente es que estas pastillas no pueden interrumpir un embarazo, sino evitarlo.

Si el óvulo ya fue fecundado por el espermatozoide y se ha instalado en el útero (lo que sucede en torno a los 5 o 7 días después del momento en que se mantuvieron relaciones sexuales) entonces dichas píldoras ya no tendrán efecto sobre la mujer. Así, el embarazo comienza cuando el cigoto se instala en las paredes del útero, no antes, por tanto, no puede considerarse médicamente como un aborto.

Por otro lado, se argumenta en contra exponiendo que en el momento que se da la fecundación ya tendrá lugar el embarazo, aun cuando no se haya completado. Se dice, así, que dichas pastillas atentan contra un ser vivo. Sin embargo, este argumento resulta ambiguo, dado que los óvulos y espermatozoides, así como cualquier otra célula, ya poseían vida anteriormente, es decir, ya eran seres vivos.