La ortodoncia es una ciencia que estudia la prevención, diagnóstico y tratamiento de las anomalías dentales; para ello utilizan normalmente los llamados Brackets, que pueden ser metálicos, de cerámica, estéticos o los llamados Camaleón al ser transparentes. Existen varios tipos de ortodoncias que suelen clasificarse por edades.

Niños con dientes de leche, hasta 12 años

Principalmente son tratados con brackets y aparatos removibles; los primeros se utilizan para malformaciones dentarias en muchas piezas, es el típico aparato que todos conocemos; el segundo se utiliza para problemas en el hueso entre dos maxilares.

Normalmente, cuando se realiza un tratamiento a estas edades, el objetivo es corregir el desarrollo de los huesos, que todavía se están formando. Cuando el niño crece y se convierte en adulto, a veces hay que seguir con un tratamiento específico.

Los niños son niños, por eso es importante que en su caso, utilicemos aparatos fuertes y mejor si no puede quitárselos, ya que ellos tenderán a hacerlo si les molesta. Por eso, en estas edades es importante tener esto en cuenta.

Niños no tan niños, a partir de 12 años

En este caso, debemos contar con tres factores:  uno sería la propia malformación y su grado, es decir, si existe mucha o poca; después debemos realizar un buen plan dental, con unos plazos y objetivos y por último, tenemos que contar, esto es lo más importante, con la colaboración del niño.

Para estas edades tenemos dos tipos de Brackets: los que se enmarcan en la “Ortodoncia Invisible”, es decir, los brackets linguales (que van adheridos por detrás) y el sistema Invisalign, que utiliza unos alineadores de quita y pon, pudiendo hacerlo para comer y para la higiene bucal.

Brackets

LionFive / Pixabay

El segundo tipo serían los más habituales, los Brackets Damon, que es el más conocido y vistoso, sin embargo, es el que mejores resultados obtiene. Su ventaja principal es que corrige más rápido las malformaciones, pero claro, es antiestético, incómodo para comer y a veces poco higiénico.

Ya cuesta trabajo que con el inicio de la adolescencia sean constantes y se laven los dientes, para que encima se lo pongamos difícil, por eso dependerá del niño y sobre todo del consejo del profesional.

Adultos que ya no son niños

Podemos usar los aparatos de los niños, adaptándolos, pero en el caso de los adultos, primaremos la estética y que el paciente pueda hacer una vida normal. Por este motivo, para los adultos suelen utilizarse las ortodoncias invisibles, Invisalign o el Lingual.

No es lo mismo, a nivel estético, un aparato en un adulto que en un niño; de hecho puede ser un problema (imaginemos un agente comercial). Por este motivo, los tratamientos “que no se ven” están teniendo éxito, por la comodidad y por la discreción.

Resumiendo

En definitiva, la ortodoncia, siempre que se necesite, no tiene edad y los aparatos existentes son variados y para todos los gustos; desde el tradicional metálico hasta los de “última generación” el Invisalign, que no se ve y encima es de quita y pon.

Eso sí, quien mejor puede asesorarte en esto es el especialista, el médico ortodoncista que debe ser alguien de reconocido prestigio; si optas por alguna clínica conocida, puedes hacer tu búsqueda en la red, seguro que encontrarás lo que necesitas.

Ten en cuenta que Internet se ha convertido en una vía para casi todo, pero tiene sus pros y sus contras, puedes encontrar lo que buscas o encontrar lo que no buscabas.  Vista la web y ve quién es el doctor o doctora y “a que dedica el tiempo libre” como decía la canción. Que no te den gato por liebre.

Sistema Invisalign

Consiste en unos aparatos llamados alineadores, que son invisibles y se pueden quitar, como hemos dicho antes; se cambian cada dos semanas y se fabrican especialmente en cada caso. En la clínica realizan un montaje en 3D y con él obtienen lo que necesitas para tu caso.

Sus ventajas son la comodidad, ya que no usan Brackets ni alambre; la invisibilidad, para que nadie sepa que llevas uno; que puedes quitarlos, tanto para comer lo que te gusta, como para lavarte los dientes y por último, el menor tiempo de tratamiento, reduciendo el número de visitas.

Si quieres lucir una preciosa sonrisa o tienes un hijo con este problema, no estaría de más que te informaras de los tratamientos que te ofrecen muchas clínicas y decidieras si es lo que buscas.

Que la sonrisa te acompañe…