Desde la Segunda Guerra Mundial no se había visto en el mundo un flujo de migrantes y refugiados tan grande.

Durante la última década las fronteras internacionales se han colapsado ante el multitudinario flujo de personas que huyen de sus países de origen como resultado de duras condiciones políticas, sociales y religiosas, las cuales ponen en riesgo su bienestar y libertades personales. Brindar ayuda a los refugiados es la opción más humana y digna, ya que nadie abandona su país o sus raíces por gusto propio.

Si bien los migrantes y refugiados no se consideran un mismo fenómeno migratorio y ambos reciben un trato distinto para la adjudicación del estatus de refugiado, es algo claro y verídico que cuando el flujo de migrantes se produce en masa y bajo condiciones críticas, se produce una grave crisis humanitaria que trae consigo un flujo de personas que sufren los embates del hambre, las enfermedades y la pobreza. Estas son características similares a las que presenta un refugiado que huye de su país debido a los efectos de la guerra, la violencia y la persecución.

La crisis de migrantes en Europa se vive desde distintas direcciones, miles de ciudadanos de Medio Oriente y África dejan sus tierras para aventurarse hacia diversos países de Europa. Muchos cruzan el Mediterráneo en balsas improvisadas, allí se trasladan cientos de hombres, mujeres y niños que en ocasiones no suelen llegar a su destino. ¡El viaje es fuerte y arriesgado! Muchos pierden la vida durante el trayecto, ya que muchas embarcaciones suelen sucumbir ante el peso y las condiciones climáticas. Las pocas personas que llegan a su destino apenas comienzan otra dura etapa en un lugar desconocido, sin dinero, comida ni medicinas. Por tal motivo, ACNUR ha desplegado una serie de carpas en los lugares más congestionados de Europa para brindar ayuda a los refugiados. La frontera de Turquía, algunas islas del Mediterráneo y el sur de España son lugares donde suelen llegar estas personas para proseguir con su camino hacia un lugar más seguro donde puedan establecerse.

Esta ONG también tiene una función muy activa en América Latina, ya que allí se viven distintas situaciones donde peligra el bienestar e integridad de las personas. Por un lado, se percibe una migración masiva de personas que huyen de Venezuela hacia otros países de Sudamérica, los cuales no cuentan con los recursos necesarios para asentarse e iniciar una nueva vida en el país de destino. De igual manera, también se le brinda ayuda la ola de migrantes centroamericanos que van con destino a EE. UU., migrantes que en su mayoría son mujeres y niños que huyen de la violencia y la pobreza que viven en sus países, los mismos tienen que enfrentar un duro trayecto donde corren peligro de explotación y son muy vulnerables a caer en la trata de personas. Incluso muchas personas en su camino hacia EE. UU. tienen que montar sobre “La Bestia”, un tren que une la frontera sur de México con la frontera norte, el cual es un medio de transporte, no autorizado por el gobierno mexicano, que ha mutilado y se ha cobrado la vida de miles de personas, en su mayoría personas procedentes de Centroamérica.

¡El refugiado necesita nuestra ayuda! La grave crisis que se vive actualmente en las fronteras internacionales requiere la atención especial de los ciudadanos. Todos pueden aportar su colaboración, cuanto más personas se unan a esta campaña de ACNUR más hombres, mujeres y niños podrán recibir alimentos, medicinas y ayuda para comenzar una nueva vida en su condición de refugiado.