Los neutrófilos son un tipo de leucocito, también llamados glóbulos blancos cuya misión es la destrucción de las bacterias y de los hongos. Para destruirlos, los devoran, generando enzimas que ayudan a su destrucción.

Cuando una bacteria trata de penetrar en el cuerpo, los neutrófilos son los primeros que acuden para defender al organismo, siendo una parte fundamental de nuestro sistema de defensas. Normalmente, están en el torrente sanguíneo pero su especial consistencia gelatinosa les permite atravesar los vasos sanguíneos para ir rápidamente allá donde se les necesita, es decir, donde se produce un ataque de bacterias, hongos o una infección de cualquier tipo.

Cuando tenemos los neutrófilos bajos se denomina a este estado neutropenia. Tener los glóbulos blancos bajos en general y los neutrófilos en concreto, suponen tener un sistema inmune muy debilitado.

¿Por qué baja el nivel de neutrófilos?

El nivel de neutrófilos puede descender por varias causas. Una de las más comunes es por falta de vitaminas derivada de una mala alimentación. Si la persona no come correctamente, lo normal es que sus defensas se debiliten.

También pueden verse afectados por determinados medicamentos o tratamientos médicos, como la radioterapia. Por supuesto, el sufrir infecciones también conlleva perder neutrófilos en la batalla contra las mismas y a veces los niveles no se recuperan tan rápido como nos gustaría.

Si en una analítica de sangre se descubre que el nivel de neutrófilos es bajo el médico, en primer lugar, tiene que averiguar cuál es la causa que ha producido el descenso de estos glóbulos blancos. Una vez establecida la causa y siempre que sea posible, se tiene que dar una solución al problema para, a continuación, tratar la bajada de neutrófilos.

¿Qué tratamientos existen para elevar el nivel de neutrófilos?

Dependiendo de cada caso, el médico puede ofrecer unas soluciones u otras. Si la bajada se debe a una fuerte anemia y los niveles son preocupantes, puede indicar al paciente la necesidad de realizarse una transfusión de sangre para equilibrar sus niveles.

También puede optar por suministrar factores de crecimiento para los glóbulos blancos, que ayudarán a que estos aumenten de número de una manera muy rápida. Las terapias con corticosteroides o inmunoglobulinas intravenosas pueden ser también muy efectivas.

En los casos de que el problema sea una infección subyacente, el médico recetará antibióticos o micóticos para eliminar la causa de la infección. De este modo, los glóbulos blancos dejarán de estar sometidos a un sobreesfuerzo, por lo que comenzarán a subir sus niveles y mejorar el estado de las defensas del cuerpo.

La vitamina C y la vitamina A son también muy importantes a la hora de aumentar los niveles de glóbulos blancos en general en el organismo. Por eso, llevar una dieta que contenga estas vitaminas es fundamental para que los niveles no desciendan, sobre todo en momentos del año en los que se producen más infecciones y problemas de salud, como la primavera y el otoño, cuando los cambios de tiempo hacen que haya muchas infecciones respiratorias.