La exfoliación es un proceso de limpieza de la piel que consigue llegar más allá de los limpiadores que se utilizan a diario, ya que no solo se lleva la suciedad de la piel, sino que también elimina las células muertas. De este modo, se estimula la regeneración de la piel. Para conseguir esta exfoliación hay que raspar muy suavemente la piel de modo que se despegue la piel muerta, pero no se dañe ni se irrite la piel sana.

Esto se consigue con productos en crema ligeramente rugosos y frotando la piel con suavidad, sin cargar sobre ella. Pero, sobre todo, con mascarillas exfoliantes que se llevan toda la suciedad irritando lo menos posible.

Aunque en el mercado hay una gran cantidad de mascarillas exfoliantes, las que haces en tu casa son igual de efectivas y mucho más económicas. En algunos casos, son incluso mejores ya que al no contener elementos químicos no causan alergias.

Exfoliantes con azúcar

Uno de los exfoliantes naturales más habituales es el azúcar, pero hay que tener cuidado porque puede ser demasiado agresivo. Por eso, se recomienda evitar las mascarillas hechas con yogur y azúcar y utilizar en su lugar aceite de almendras y azúcar.

No se debe de frotar la piel con fuerza, sino muy suavemente y esta mascarilla está pensada para utilizar solo una vez al mes.

Exfoliante de avena

Todos conocemos los beneficios de la avena para la piel y en este caso no son menos. Solo tienes que crear una papilla con la avena y añadir a la mezcla un par de cucharadas de miel. Deja que enfríe en la nevera durante un par de horas y aplícala en suaves círculos por la piel que quieras exfoliar.

Funciona muy bien en la piel del rostro pero también en talones, codos y rodillas, algunas de las zonas más problemáticas y que más necesitan de estos tratamientos, sobre todo en verano.

Exfoliante de zanahoria y yogur

Es un exfoliante suave por lo que se puede usar cada semana. Las propiedades de la zanahoria ayudan a quitar la piel muerta incluso sin rascar. Solo tienes que pasar la zanahoria por la licuadora y añadir yogur hasta conseguir la textura de una crema.

Se aplica en pequeños círculos con movimientos suaves y es muy efectiva para las pieles más delicadas que no soportan otro tipo de mascarillas más agresivas e irritantes con la piel

¿Qué hacer tras la exfoliación?

Independientemente del sistema que elijas para exfoliar la piel es bueno que al acabar le apliques algún tratamiento calmante. Puedes optar por una opción tan natural como las compresas de manzanilla. Aplícalas templadas sobre la piel y verás como se evita que las rojeces se prolonguen mucho tiempo. La piel quedará mucho más suave y relajada.

Evita utilizar cremas, incluso la hidratante, hasta un par de horas tras la exfoliación para que la piel descanse. Tras estos tratamientos puede estar demasiado sensible a los químicos por lo que hay que darle un pequeño descanso.