Su nombre científico es Lepidium meyenii, otros la denominan el ginseng peruano, pero es mucho más conocida como “maca”, el nombre original con el que se la conoce en los Andes, su lugar de procedencia. La maca es un pequeño tubérculo de raíz que crece en los Andes peruanos a unos 4000 metros de altitud, cuya popularidad entre deportistas y cualquier persona interesada por la nutrición está creciendo a pasos agigantados en los últimos meses. ¿La razón? Contiene minerales imprescindibles para nuestro organismo como magnesio, calcio, fósforo y hierro, mejora el rendimiento físico gracias a su capacidad energética y favorece la capacidad de recuperación mental.

La maca era hasta ahora un alimento muy desconocido a este lado del océano, pero muy apreciado por los habitantes del altiplano andino, que la cultivan desde tiempos inmemoriales. Existe evidencia de que la maca se cultivaba en Perú desde 1.600 años antes de Cristo. De hecho, los incas la consideraban un regalo de los dioses y le atribuían propiedades que ayudaban a la fertilidad.

Aunque los conquistadores trajeron la maca a Europa en el siglo XVI, lo cierto es que su cultivo no hizo fortuna, como sí ocurrió con la patata, cuya facilidad de cultivo favoreció su introducción en la dieta europea. En realidad, la maca era tan valiosa para los amos coloniales que la reconocían como medio de pago habitual, de modo que tenía un valor que trascendía al puramente alimenticio.

Beneficios de la maca

Siglos después, la maca está ocupando poco a poco el lugar que merece. Y es que a sus propiedades alimenticias se le unen propiedades medicinales:

  • La maca tiene un efecto reductor de la presión sanguínea.
  • Tiene efectos antioxidantes y protectores de las células.
  • Algunos de sus componentes secundarios tienen incluso un efecto antiinflamatorio.
  • Tiene capacidad activadora, a través de las macamidas y otros ingredientes específicos.
  • Favorece la recuperación del cansancio físico y tiene un efecto contra la fatiga.
  • Gracias a su aportación de minerales esenciales, también mejora el rendimiento del cuerpo y la mente.

Estas propiedades medicinales explican que al tubérculo de la maca se le conozca también como el «Ginseng peruano» o «Ginseng de los Andes».

Cómo consumir maca

En Europa, hay ya una empresa que importa directamente la maca peruana de productores andinos, que lo cultivan de forma ecológica y sostenible, bajo las directrices del comercio justo. De esta forma, se garantiza tanto su origen y procedencia, como la trazabilidad del producto y su calidad.

La maca puede adquirirse en polvo, en comprimidos y en cápsulas, y también a granel. La maca ecológica el polvo es el formato más demandado tanto por el consumidor final como por la industria alimentaria, de la nutrición y de la alimentación de lujo, que utilizan este producto para la producción de barritas de muesli o para añadirla a productos de confitería como el chocolate, las bebidas de fitness, los suplementos dietéticos, las cápsulas de vitaminas o comprimidos.

La maca en polvo es el resultado de un proceso de gelatinización. Las raíces de maca cortadas se presionan a través de una extrusor. A continuación, los trozos de maca se secan a baja temperatura antes de ser molidos para obtener un polvo natural y 100 % puro.

La ventaja de consumir maca en polvo es que resulta más fácil de digerir, se absorbe más fácilmente por el organismo, es muy soluble y permite una dosificación más sencilla. En este sentido, la recomendación es mezclar 5 gramos de polvo de maca orgánica (aproximadamente una cucharada pequeña) en el muesli, el yogur o cualquier otro alimento a diario.