Cuando el bebé nace deja inmediatamente de recibir el alimento y el oxígeno de la placenta. Por eso, lo más importante es que comience a respirar por sí mismo. Ese es el motivo por el que todo el mundo se alegra cuando el bebé llora, pues indica que el aire está llegando a los pulmones. El primer paso que suelen dar los médicos y enfermeras es limpiar su rostro para que los restos de líquido amniótico no sean aspirados por la nariz.

Comprobar que el bebé respira bien lleva solo unos segundos. Antiguamente, se limpiaba totalmente al bebé pero ahora son solo se aseguran de que no pueda respirar líquido.

El contacto con la madre

Inmediatamente tras el parto el bebé es puesto en contacto directo con la madre siempre que esto sea posible y la madre esté consciente. Cuando un niño nace solo puede ver y sentir las cosas que están a más o menos veinte centímetros de él, por eso es importante el contacto. Si el padre está presente en el parto también debe de aproximarse al niño todo lo posible.

El contacto con el padre es importante, pero con la madre lo es todavía más en el caso de que se quiera dar el pecho, ya que se cree que este primer contacto sirve como estímulo al cuerpo para que comience a subir la leche.

Las prueba que hay que hacerle al bebé, siempre que este esté sano y no haya ningún peligro, se llevarán a cabo respetando que pueda estar en contacto con los padres el máximo de tiempo posible. Por eso, en muchos casos el papá colabora cortando el cordón o sujetando al niño mientras le hacen alguna comprobación.

La prueba de Apgar

La prueba de Apgar debe su nombre a la doctora que la ideó y es un test que se utiliza para medir la vitalidad del recién nacido. Se tienen en cuenta cinco aspectos muy importantes: la frecuencia cardíaca, la respiración, el color de la piel, el tono muscular y la reacción a los estímulos. El bebé debe de sacar una puntuación de entre siete y diez y si es inferior a esta, querrá decir que necesita de una reanimación.

Tras esto, siendo todo normal, el bebé se pesa y se mide y se le comprueba el cordón umbilical realizando la primera cura en caso de ser necesario. Por último, el bebé recibirá vitamina K y normalmente un colirio para proteger sus ojos, muy delicados.

El bebé no se baña, sino que se limpia ligeramente dejando que la capa de grasa que cubre su piel permanezca sobre ella sirviéndole de protección. Esta grasa es, generalmente, absorbida por la piel y muy beneficiosa para ella.

Todo esto es muy rápido pues se intentará que la madre pueda darle el pecho por primera vez dentro de la primera media hora de vida, que es lo recomendado cuando todo va bien, pudiendo estar los padres a solas con su hijo por primera vez.