Los niños pequeños todavía están creando sus defensas. Su sistema inmunológico aun no está del todo desarrollado y por eso son muy vulnerables a los contagios. Este es el motivo por el que es tan frecuente que los niños en edad de ir a la guardería enfermen y acaben contagiando al resto de sus compañeros.

A esto hay que sumar que los pequeños juegan e interactúan de una forma muy diferente a la de los mayores. Ellos establecen un contacto físico mucho más intenso, no tienen problemas en intercambiar alimentos y, además, frecuentemente chupan los juguetes que comparten con otros niños. De esta manera, es muy fácil que se produzcan los contagios.

Uno de los problemas que más a menudo se da cuando se lleva al niño a la guardería por primera vez es que este comienza a estar enfermo cada dos por tres. Y cuánto más débil sea el niño más posibilidades de contagios.

¿Qué hago si mi hijo está enfermo?

Muchos padres se preguntan qué hacer si su hijo está enfermo, especialmente si se trata de una enfermedad que no es muy grave, como un catarro o una infección de garganta leve. El debate está entre no llevar al niño a clase y evitar así que los compañeros se contagien o llevarlo porque no saben muy bien qué hacer con el pequeño.

Algunas guarderías se han visto obligadas a crear unas reglas al respecto. Generalmente, el niño no puede ir a clase en estos casos:

-Si tiene enfermedades contagiosas. Las enfermedades que precisan de antibiótico y pueden ser contagiosas dejan de serlo en 24 horas tras medicarse, pero el niño deberá de estar uno o dos días en casa por seguridad. Si se trata de enfermedades más serias, el niño tendrá que estar en casa hasta que el pediatra le de el alta.

-Si tiene fiebre alta. Cuando el niño tiene fiebre suele estar adormilado y de mal humor y precisa estar en su casa, en su cama y cuidado.

-Si tiene diarreas. Un niño pequeño con diarreas normalmente va a necesitar que se le cambie varias veces a lo largo de la mañana y no es posible atenderlo en condiciones en una guardería donde hay más niños. Si además la diarrea está debida a un virus contagioso, el problema puede ir a más en pocos días.

-Si vomita. Por los mismos motivos que en la guardería no pueden atender a un niño con diarrea tampoco pueden hacerlo si el niño vomita, ya que tendrían que estar limpiando el suelo y mudando al niño varias veces en el día.

En definitiva, hay que aplicar el sentido común y los padres que tienen hijos pequeños y trabajan tienen que tener en cuenta que el pequeño no siempre va a estar sano ya que es frecuente que cojan virus.

Por eso, deben de buscar una solución a este problema antes de que se produzca, teniendo de mano a una persona a la que puedan contratar ocasionalmente para el cuidado del niño cuando no pueda ir a la guardería.