Es curioso como a pocos le preocupa cómo se llevará su perro y su bebé, pero todo el mundo se plantea esta pregunta cuando tienen un gato. Lo cierto es que tanto en el caso de perros como en el de gatos, lo buena que sea la relación con un bebé dependerá de lo bien socializados que estén y, también en ambos casos, los juegos entre ellos siempre deben de estar supervisados por un adulto.

¿Debo de dejar a mi gato jugar con mi bebé?

El gato tiene que entender poco a poco que el bebé es parte de la familia. Dependerá en gran medida del carácter del gato la forma en la que se le va a presentar. Hay que estar alerta porque el felino puede tener reacciones inesperadas con el niño al no conocerlo.

Un truco que suele funcionar muy bien con perros y gatos es que desde antes de nacer el niño se use la colonia o el champú que va a usar el bebé en el hogar. Así, el olor les resultará más familiar. Una vez que el niño nazca y se lleve a casa, se debe de usar ese mismo olor en el niño.

Si el gato es muy tranquilo y normalmente tiene un comportamiento cariñoso, no habrá problema en dejar que se acerque a oler al bebé mientras lo tenemos en brazos. Lo habitual será que la reacción sea muy buena.

Cuando el niño crece, el pequeño también tendrá curiosidad por el minino y querrá tocarlo, pero es habitual que le tire de las orejas o del pelo al no ser consciente de que lo que hace le causa daño al animal. Hay que controlar al niño y enseñarle cómo debe de tratar al gato desde el primer momento. No se debe de consentir que el niño le haga daño incluso si el animal muestra paciencia ya que ese comportamiento podría acabar causando problemas.

Incluso si el gato es muy tranquilo y paciente, jamás se les debe de dejar jugar a solas. Siempre debe de haber un adulto controlando los juegos de un bebé y de una mascota para evitar cualquier tipo de problemas o de malos entendidos.

Pero tampoco se les debe de impedir tener contacto de forma natural y gradual para que ambos se acostumbren el uno al otro y sepan como comportarse mutuamente.

¿Puede crearse un vínculo?

Los vínculos entre gatos y niños son muy frecuentes. Incluso gatos que no son especialmente cariñosos con los adultos pueden llegar a mostrarse muy protectores con los pequeños y desarrollar una gran relación. En la mayoría de los casos, cuando hablamos de gatos sociables, los gatos son una gran mascota para los más pequeños de la casa.

Pero también puede darse una indiferencia. Muchos gatos, sobre todo si son mayores y no han convivido antes con niños, no quieren tener relación con los más pequeños de la casa y suelen mantener las distancias. Normalmente, las cosas no van a más, pero es cierto que los gatos tienen una personalidad fuerte y no son amigos de todas las personas del hogar.