Aunque todavía un poco desconocido para muchos, el poder de la vitamina C para el cuidado de la piel no debería pasar desapercibido. Ya sea consumido o bien elaborado en algún producto del tipo serum, la vitamina C es magnífica. Eso sí, hay que tener cuidado de no tomar un limón y aplicarlo sobre la piel (más adelante explicaremos lo que podría pasar). 

Los sérums de vitamina C 

Se trata de un muy poderoso antioxidante. Esto significa que el serum se oxidará y no nuestra piel, cabello, etc. Esto protege de una forma notable nuestro aspecto. El sol es una de las principales causas, junto con fumar, de envejecimiento prematura y la razón es que se favorece el proceso de oxidación. Así, consumir antioxidantes nos ayuda a prevenir este poco deseable efecto. 

 ¿Por qué no untar directamente la vitamina C? 

 Como algunos puedan ya saber, una de las principales fuentes de vitamina C en nuestra dieta son los frutos cítricos, tales como los limones, las naranjas, las guayabas, etc. En ellos, se encuentra en forma de ácido ascórbico (entre otros). Uno podría pensar en untar entonces el limón sobre la cara y salir al sol, utilizándolo como bloqueador. Si lo haces, prepárate para que tu cara se manche. Aparecerán unas manchas de color marrón o amarillento por toda tu cara que luego no podrás quitar fácilmente, este es un proceso de oxidación que estás favoreciendo al colocar el ácido ascórbico en contacto con los rayos del sol. Es por ello que el limón debe ir en tus alimentos y la vitamina C en tu sérum. 

Ventajas adicionales de los sérums con vitamina C 

 Además de ser un poderoso antioxidante, existe otra muy buena razón para utilizar un sérum con esta vitamina. Cuando cumplimos 20 años y cada año que pase después de esta fecha vamos perdiendo colágeno porque su producción se ve limitada. Es decir, se pierde más rápido de lo que se regenera. Es entonces cuando comienzan a gestarse las arrugas para aparecer más tarde, cuando ya no haya nada qué hacer al respecto. 

La vitamina C tiene la facultad de ayudar en el aprovechamiento natural de ciertos productos para la producción de colágeno. Es decir, la vitamina C acelera la producción de colágeno y por tanto la regeneración del soporte natural de la piel. De esta manera, la disminución del colágeno, aunque inevitable, se ve dramáticamente reducida y las arrugas tardarán mucho más en aparecer.