El 13 de noviembre es el Día mundial de la Dieta Mediterránea, una fecha que, para muchas españolas y españoles es una gran oportunidad para reflexionar sobre los hábitos alimentares personales. Aunque, en general, las personas y los países de la zona sur del Mediterráneo sigan manteniendo una buena tradición, en ese sentido, es cierto que la globalización, las modas y algunos cambios a nivel cultural hacen que sea siempre más complicado comer sano.

Pocos saben que, cuando se habla de ‘dieta mediterránea’ no se está hablando solo de una mera rutina alimentaria. Estas dos palabras, juntas, indican un verdadero estilo de vida que ayudará el organismo a mejorar bajo muchos puntos de vista. Por eso, en Revista Feminity hemos decidido dedicar un post para aclarar este concepto y para darte algunas líneas guías para que puedas empezar a mejorar determinados hábitos, gracias a la dieta mediterránea.

¿Te gustaría mejorar tu salud, tanto físico como mental, eliminar toxinas y grasas, de manera del todo natural y simplemente eligiendo bien alimentos e ingredientes, mientras mueves un poco tu cuerpo? No te pierdas, entonces, este artículo.

una caprese, plato tipico de la dieta mediterranea

Los 10 secretos de la dieta mediterránea

1. Aceite de oliva

El primero de los ingredientes clave de la dieta mediterránea es fundamental porque, además de tener una gran cantidad de ventajas de un punto de vista nutricional, ofrece un sabor exquisito y muy antiguo. Griegos y romanos aprendieron a extraer el aceite de oliva, un alimento rico en betacarotenos, vitamina E y, sobre todo, ácidos grasos monoinsaturados (los famosos ‘grasos buenos’). España es uno de los países con el mejor aceite del mundo y utilizarlo para condimentar tus platos será fundamental para mejorar la salud y el funcionamiento de tu organismo. Utilizalo siempre con moderación e intenta siempre elegir la variedad extra virgen.

el aceite es fundamental en la dieta mediterranea

2. Alimentos de origen vegetal

Tres de los protagonistas de la dieta mediterránea son, sin dudas, verduras, frutas y hortalizas. Gracias a la asunción de estos alimentos (incluyendo legumbres, champiñones y frutos secos), podrás introducir en tu organismo una gran cantidad de minerales, fibras y vitaminas. Además, proporcionan al cuerpo humano suficiente hidratación, permitiendo combatir y prevenir algunas entre las enfermedades cardiovasculares más típicas y hasta algunos tipos de cáncer.

3. Alimentos procedentes de cereales

Estamos hablando de pasta, arroz: aún más si elaborados a partir de cereales integrales. Excluir estos alimentos de tu dieta, por razones de línea o porque alguna amiga o entrenador personal te lo haya sugerido es un grave error. Estos productos aportan a tu organismo toda la energía necesaria para realizar las actividades diarias. Intenta no exagerar con salsas y condimentos. Uno de los platos típicos que los deportistas comen, antes de un partido, es pasta en blanco con aceite de oliva y parmesano.

4. Alimentos frescos y de temporada

Hemos hablado de aceite de oliva, alimentos de origen vegetal y procedentes de cereales. Como puedes ver, uno de los secretos de la dieta mediterránea es elegir siempre alimentos poco procesados, frescos y de temporada. Podrás consumirlos cuando se encuentran en su mejor momento. O sea, cuando son más ricos en nutrientes para que mejore la salud y el estado general de tu cuerpo y mente. Sabores y aromas serán más intensos y, si eliges productos kilómetro 0, además de comer bien, echarás una mano a los productores locales.

quesos y tomates son utiles a la dieta mediterranea

5. Productos lácteos

También en este caso, hay algunos gurús improvisados que maldicen estos fantásticos alimentos. Si, por ejemplo, hablamos de yogurt y quesos, nos referimos a productos lácteos fuentes de minerales, vitaminas y proteínas con un alto valor biológico. Consumir estas leches fermentadas significa mejorar el equilibrio de la microflora intestinal. En la dieta mediterránea, son indicados si, por ejemplo, tienes carencias de calcio o fósforo.

6. Comer carne, con moderación

Empezamos con recordar que no es bueno para la salud, consumir grasas animales de manera excesiva. O sea, todos los días. Es mucho mejor añadir la carne (no procesada) como parte de otros platos, como ingrediente principal y no único de guisos, bocadillos u otros platos, mezclandola con ingredientes frescos como verduras, vegetales o quesos. Siempre te aconsejamos consumir cantidades pequeñas y alternar entre carnes rojas y blancas.

un plato de dieta mediterranea

7. Más pescado y huevos

¿Sabías que el pescado azul tiene un tipo de grasa (de originen animal) con propiedades similares a las del aceite vegetal? El Omega 3 ayudará el organismo en la prevención de enfermedades de tipo cardiovascular y, sobre todo, es la mejor forma para planificar una alimentación más variada. El pescado es un alimento muy rico y sabroso, así como los huevos frescos. Son ricos en proteínas de buena calidad, vitaminas y minerales. Consumir 4 o 5 huevos a la semana es una excelente oportunidad para crear platos alternativos a los de carne y pescado.

8. Fruta fresca, el postre perfecto

A todos nos gustan dulces y pasteles. Sin embargo, es mejor dejar el consumo de estos alimentos procesados para momentos puntuales. Mucho mejor comer fruta. Estos regalos de la naturaleza brindan color, perfume y alegría a tu mesa. Podrás elegir entre una gran variedad: coco, piña, plátanos, fresas, sandía, arándanos, naranjas y mandarinas, mango, kiwi, granada, pera, manzana, melocotón, albaricoque… El listado es realmente infinito. Además, podrás preparar exquisitos batidos naturales, una alternativa más saludable y más económica a los zumos artificiales y refrescos que están llenos de azúcares procesados y otros peligrosos adictivos químicos.

abuelos compran alimentos de la dieta mediterranea

9. No hay nada mejor que el agua

La industria alimentaria, en los últimos cincuenta años, ha sabido crear una gran variedad de productos y refrescos con una estética cautivante y divertida, que ha conseguido conquistar siempre más consumidores, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, estas bebidas llevan una gran cantidad de ingredientes que, a largo plazo, perjudican nuestra salud y pueden favorecer problemas graves como la obesidad.

En la dieta mediterránea, no hay mejor bebida que no sea el agua. Fresca, con un poco de limón o utilizada como base para zumos y batidos naturales elaborados en casa, sin aditivos ni azucares añadidos. El agua es fundamental para garantizar la hidratación del organismo y debe siempre estar presente en tu mesa. Por otro lado, el consumo de vino y bebidas alcohólicas como la cerveza, tendrá que limitarse. Recuerda: todo lo que le darás a tu cuerpo, afectará su salud, presente y futura.

10. Actividad física y mental

Si, con un poco de esfuerzo, conseguirás eliminar de tu cocina y nevera productos artificiales y procesados, dando más espacio a otros ingredientes frescos, naturales y sanos, tu organismo te lo agradecerá. De toda forma, hay otro aspecto fundamental de la dieta mediterránea que está relacionado con nuestra forma de vivir. En países como Grecia, Italia o España, el territorio ofrece la posibilidad de pasar mucho tiempo fuera de casa. En pocas palabras, el clima y el territorio de nuestro territorio nos invita a salir, pasear, ir a correr o hacer deporte.

El sedentarismo es uno de los problemas más graves del XXI Siglo. Además de comer bien, es fundamental que cuides tu físico, dedicando tiempo a la actividad física. No hace falta convertirte en deportista profesional: es suficiente realizar 30/40 minutos de actividad, cada día. Puedes salir de paseo con las amigas, dejar el coche en el garaje o subir a tu piso sin ascensor, tanto por empezar. Evita fumar y consumir bebidas alcohólicas, muévete siempre cuando puedas. Hoy en día hay una gran variedad de actividad que puedes hacer: gimnasio, pilates, yoga, crossfit, baile… Elige la que más te guste y notarás como tu vida cambia a mejor.

Por otro lado, como decían nuestros antepasados: mens sana in corpore sano. Tendrás también que entrenar tu mente. Si trabajas muchas horas delante de un ordenador, por ejemplo, intenta relajar la mirada. Lee un libro, realiza manualidades, encuentra un hobby que te permita vaciar la mente y ralentiza el ritmo excesivo de la vida moderna.

La dieta mediterránea puede hacer mucho para ti, pero el importante es dar el primer paso.