La congestión nasal en bebés es un problema frecuente pero que resulta muy angustioso para los padres, sobre todo cuando son primerizos. Ver que el bebé tiene dificultades para respirar con normalidad, que está atascado y que expulsa flemas hace que muchos papás acudan corriendo a urgencias con miedo a que el bebé se ahogue.

Por eso, es bueno compartir algunos consejos para tratar estos problemas que, a no ser que se vuelvan más graves, no necesitan de una consulta médica tras el diagnóstico y tratamiento inicial del catarro.

Congestión nasal

Si el niño tiene congestión nasal es buena idea colocar en su habitación un humidificador. Este no tiene que estar funcionando durante toda la noche, solo un rato para que, con la humedad, el moco se ablande y le resulte más fácil salir.

Otra manera de ablandar el moco es mediante el uso de agua de mar o de suero fisiológico. Se debe de tumbar al bebé de lado y sujetarle suavemente la cabeza para evitar molestarle con el aplicador. Se le introduce una pequeña cantidad de suero o de agua de mar en la fosa nasal superior y, a continuación, se le cambia de lado para hacer lo mismo en la otra fosa nasal.

Tras esperar unos minutos a que se ablande el moco, se puede proceder a extraerlo. Evidentemente, el bebé no sabe sonarse y por eso existen en el mercado pequeñas peras que se utilizan para absorber los mocos, pero hay que usarlas con cuidado porque si se hace vacío y mucha presión podría romperse alguna de las delicadas venitas de la nariz del bebé.

Hay que limpiar y desinfectar a fondo el aspirador y el aplicador del suero tras cada uso ya que de otro modo pueden contener virus y bacterias que vuelvan a contagiarse al bebé al siguiente uso.

Expulsar las flemas

El tratamiento del pediatra hará mucho bien a la hora de que el bebé pueda expulsar las flemas pero también es posible ayudarle con pequeños trucos caseros. Si el niño es muy pequeño y tose y tiene flemas puedes sujetarlo boca abajo y darle pequeñas palmaditas en la espalda para ayudarle a toser y echarlas.

Si la flema se queda en la boca, lo mejor es envolver el dedo en una gasa estéril e introducirlo ligeramente. La flema se quedará pegada en la gasa y resultará mucho más fácil sacarla que con el dedo al descubierto. Además, se evitará hacer daño al niño.

Es conveniente que el niño esté muy bien hidratado. Si toma pecho, ponlo frecuentemente para que beba y se mantenga con líquidos y si toma biberón puedes darle agua además de la leche. Si el niño ya toma jugos, también puedes ofrecérselos con frecuencia para que beba más.

Con todo esto y el tratamiento del médico, solo queda tener un poco de paciencia y esperar que el catarro dure lo menos posible. Como dicen los abuelos, es cosa de una semana con medicación y siete días sin ella.