La salud dental de niños y adultos es tan importante como cualquier otra. De la misma manera que llevamos a nuestros hijos al pediatra para poner a punto su salud y cerciorarnos de que todo va bien, acudir al dentista regularmente es una responsabilidad. A medida que los dientes crecen y los más pequeños se hacen mayores cabe la posibilidad de que el dentista empiece a hablarnos de ortodoncia para niños. Necesitar hacer pequeñas correcciones es perfectamente normal durante el desarrollo y no conviene dejarlo pasar. Acudir a una clínica dental a informarse de todas las posibilidades puede ahorrar muchos problemas, además, para aquellos que tienen reticencias a dejarse ver con aparato y prefieren una opción más discreta, la ortodoncia invisible Invisalign es una alternativa muy satisfactoria y con numerosas ventajas de las que hablaremos más adelante.

Cuanto antes comiencen las revisiones, antes pueden empezar a corregirse los pequeños problemas que puedan ir apareciendo y mejores resultados se presentarán en el futuro. Sería aconsejable que la primera revisión por un ortodoncista se realizara alrededor de los 5-7 años, ya que es el momento en que ha erupcionado el grupo de incisivos superiores e inferiores definitivos y el crecimiento óseo es importante, cosa que nos permite diagnosticar si hay algún problema susceptible de corregir de forma precoz. En definitiva, el punto de inflexión es el momento en el que se caen los dientes de leche. De esta manera, el ortodoncista podrá valorar tanto la posición como la mordida (oclusión) de los dientes y el crecimiento de los huesos maxilares a una edad temprana. Es decir, corregir las anomalías es mucho más sencillo que cuando se ha completado la etapa de crecimiento. Si tras esta primera revisión el ortodoncista considera que el desarrollo es correcto, será recomendable realizar controles periódicos (cada 6-12 meses).

En cualquier caso, es importante dar a conocer la posibilidad de recurrir a la ortodoncia preventiva. La ortodoncia preventiva es la parte de la ortodoncia que pretende actuar antes de la aparición de desviaciones cuando el diagnóstico nos indica que éstas se van a producir y alterarían el desarrollo normal del complejo bucofacial. Para ella se utilizan técnicas de desgaste dentario y aparatos removibles que eliminan los riesgos que tiene el paciente de sufrir un problema en el crecimiento bucodental. Suele aplicarse en cortas edades, por lo que se aplica en odontopediatría, principalmente para evitar una posible mala oclusión. Esto tipo de ortodoncia suele ir acompañado de la corrección de hábitos nocivos que pueden empeorar el riesgo existente.

En cuanto a los tipos de ortodoncia, actualmente existen, a grandes rasgos, dos modalidades:

Removibles (de quitar y poner): son aparatos de acrílico, que, por medio de unos ganchitos metálicos, se aguantan en los molares. Nos sirven para corregir defectos óseos aprovechando el crecimiento, como el problema de paladar ojival (estrecho), que provoca una mordida cruzada posterior. Su uso condiciona los resultados del tratamiento. Cuantas más horas se lleva puesto, más rápida y evidente será la corrección. Necesitan un mínimo de horas de utilización, es decir, es preciso llevarlo puesto toda la noche y unas 4-6 horas durante el día.

Fijos: Nos referimos a los brackets, aparatos que van cementados a cada diente; pero también hay otro tipo de aparatos fijos complementarios no necesarios en todos los casos. Con los brackets controlamos la posición exacta de cada diente, lo que nos sirve para conseguir una oclusión perfecta. Podemos elegir el tipo de material: metálicos o de porcelana, estos últimos cada vez más utilizados por un tema de estética.

En caso de que al niño le de vergüenza lucir aparato dental (cada vez son más los casos), esto no tiene por qué ser un problema, existe la posibilidad de recurrir a la ortodoncia invisible Invisalign, sin necesidad de perder efectividad en los resultados. La duración de la ortodoncia invisible Invisalign podrá variar para cada paciente, aunque la media se sitúa entre los 9 y los 18 meses. Los resultados en este tipo de ortodoncia se van notando desde las primeras semanas por parte del paciente. Nadie más se dará cuenta de que lo llevas, ya que es transparente. Además, como las férulas son extraíbles, se puede comer y beber cuando uno quiera.

Este tratamiento puede corregir la mayoría de los problemas más comunes, como dientes torcidos o apiñados, espacios entre dientes y determinados tipos de sobremordida y mordida cruzada.

En cuanto a los cuidados que debe adoptar un niño que empieza a utilizar aparato u ortodoncia de cualquier tipo, se deben extremar las medidas de higiene. Principalmente en aparatos fijos ya que la retención de restos de comida y placa es mucho mayor, por eso se aconseja el cepillado siempre después de comer. Con los aparatos removibles aconsejamos cepillado antes de colocarlo y cuando lo retiramos. Igualmente conservaremos limpio el aparato cepillándolo con agua y jabón neutro.