La gran mayoría de padres quieren conocer el sexo de su bebé. Por eso es tan importante saber qué métodos existen para poder realizar dicha predicción. Vamos a hacer un resumen de las formas más conocidas para saber el sexo del bebé en función del tipo de método empleado.

Métodos puramente científicos

Los métodos puramente científicos son los únicos reconocidos por la medicina convencional. Hay alguno más de los que aquí se nombran, pero estos son los más habituales.

Análisis de sangre: Mediante un análisis de sangre se pueden encontrar los rastros de ADN del bebé en la sangre de la madre y saber su sexo.

Ecografía: Es el método más utilizado, pero no siempre es posible ver el sexo del bebé con la ecografía porque a veces la colocación del feto lo impide o la imagen no es suficientemente clara.

Aminiocentesis: Es una prueba que se utiliza sobre todo para saber si el bebé puede presentar algún problema de tipo congénito como el síndrome de Down. Es una prueba invasiva, por lo que tiene ciertos riesgos.

Métodos basados en diferentes teorías

Algunos de estos métodos son muy antiguos y otros más actuales. Incluso alguno de ellos como el método Ramzi o el craneal son nombrados por ciertos médicos al interpretar las primeras ecografías. Sus seguidores afirman que tienen altísimos porcentajes de éxito si se hacen bien.

Método Ramzi: Consiste en determinar la posición de la placenta respecto al feto. Si la placenta está a la derecha del feto, el bebé será niño y si está a la izquierda, niña. Se puede utilizar en la primera de las ecografías.

Tabla china: Se utiliza una tabla en la que se cruzan los datos correspondientes al mes de concepción del bebé y la edad lunar de la madre. Si la casilla que corresponde es azul, el bebé será niño y si es rosa, será una niña.

Tabla maya: También necesitas saber el mes de la concepción y la edad de la madre. Cruzando estos datos, la tabla determinará el sexo del bebé.

La teoría craneal: Se basa en la observación del cráneo del feto a partir de las doce semanas de embarazo. Según su forma se puede determinar si el bebé es niño o niña.

La teoría del nub: El nub o tubérculo genital es un pequeño apéndice en el feto que está situado en el lugar en el que estarán los órganos genitales. Si este forma un ángulo de unos 30º respecto a la columna, el bebé será niño. Si el ángulo es más amplio, será una niña.

Los métodos basados en los cambios en la madre

Son los métodos más clásicos de predicción del sexo del bebé y los que nuestras abuelas y bisabuelas han utilizado durante toda la vida. No dejan de resultar curiosos y, aunque no tienen validez científica, todos conocemos a más de una anciana que no falla prácticamente nunca cuando vaticina el sexo de un bebé.

– La forma de la barriga: Todos hemos escuchado alguna vez que una barriga redonda es una niña y una en pico un niño. No tiene ninguna base científica, pero nuestras abuelas lo consideraban un método con un alto grado de fiabilidad.

– Los antojos: Los antojos son típicos de todos los embarazos, pero dicen que dependiendo de lo que le apetezca a la madre, así será el sexo del bebé. Si tiene antojos dulces será una niña mientras que si lo que se le apetece es lo salado, será un niño.

– Las nauseas: Otro de los métodos clásicos de predicción del sexo del bebé. Cuantas más nauseas sufra la mamá por las mañanas, más posibilidades de que sea una niña.

– La forma de la cara: Seguro que más de una vez has escuchado a alguna abuela decir que una embarazada tenía cara de tener niña. Se dice esto cuando los rasgos de la cara se redondean mucho, mientras que si casi no se modifican, estaremos hablando de un niño.

– El vello en las piernas: La testosterona del bebé niño puede hacer, según dicen, que el pelo crezca más rápido lo que se notará sobre todo en el de las piernas.

– La temperatura de los pies: Dicen que si la mamá siente los pies fríos casi todo su embarazo estará esperando un niño, mientras que si los nota calientes, estará aguardando un bebé niña.

– Los pezones: Otra forma de determinar el sexo del bebé viene dado por los cambios en los pezones de la madre. Si se oscurecen, es que está esperando un niño. Si no cambian, una niña.

Pequeñas y divertidas supersticiones

Además de todas las fórmulas vistas, existen algunas supersticiones y leyendas que, incluso aunque no se crea en ellas, no deja de ser divertido conocer.

– El ajo: La futura mamá debe de comer un diente de ajo. Si tras eso la piel desprende el característico olor de este condimento, el bebé que espera es niño, pero si no huele, será una niña.

– El anillo: Posiblemente, una de las pequeñas supersticiones más extendidas. Se debe de usar un anillo con el que la madre tenga un vínculo, por ejemplo el de su boda. La madre se tiene que tumbar y alguien debe de sostener el anillo, colocado en un cordel, sobre la barriga de la madre. Si el cordel se mueve en forma de péndulo, el bebé será un niño, si se mueve en círculos, una niña. Algunas personas lo hacen sobre la mano en lugar de sobre la tripa.

– La col roja: Este método consiste en poner una col a hervir y guardar el agua de la cocción. Se le añade a esta agua unas gotas de orina de la madre. Si el agua se vuelve morada, el bebé es un niño pero si se vuelve rosa, una niña.

– El método del mes: También se conoce como el método gitano. Se suma el número del mes en el que se ha producido el embarazo con el número del mes de nacimiento de la madre. Si el resultado es par, el bebé será niño y si es impar, niña.