El codillo al horno es un típico plato de la gastronomía alemana y resulta muy fácil de cocinar. Se acompaña normalmente de chucrut y patatas. El primer paso, es ir a la carnicería a comprar un par de codillos de cerdo. Ya de paso, también puedes comprar dos cabezas de ajos, aceite de oliva, vinagre, laurel, perejil y pimienta negra molida.

Salpimenta los codillos y en una bandeja coloca una cabeza de ajos entera y otra pelada, dos hojas de laurel y aceite de oliva. Añade los codillos y el perejil. Por último, añade aproximadamente medio litro de agua con una cucharadita de vinagre. Se introducen en el horno previamente precalentado a una temperatura de 200 grados. El tiempo para que estén bien cocidos va a depender de cada horno, pero podemos tomar como referencia 40 minutos por un lado, se les da la vuelta y se dejan otros 20 minutos para que se tuesten bien por el otro.

Pasado este tiempo, el codillo estará bastante hecho por fuera pero no lo estará por dentro, por lo que hay que bajar la temperatura un poco más, a 190 grados más o menos, y dejarlos que sigan cocinándose más o menos ¾ de hora. A la mitad del tiempo, aproximadamente, vuelve a darles la vuelta. No importa que el horno esté encendido por arriba y por abajo, porque la parte que se cocina en el agua con aceite siempre estará más blanda y la de arriba más tostada, pudiendo quemarse si no se gira con cierta frecuencia.

Comprueba si se nota que la carne está hecha, si no es así, baja de nuevo la temperatura a 170 grados y deja que se haga otros 20 minutos. Apaga el horno y deja que se acaben de hacer con el calor residual al menos otros quince minutos. Al pincharlos, la carne tiene que estar blanda y se debe de desprender con facilidad.

Los plazos de tiempo son solo una referencia ya que con los diferentes estilos de horno es fácil que varíen bastante de un modelo a otro. En cualquier caso, siempre hay que ir bajando la temperatura progresivamente para conseguir que estén muy tiernos y vigilar que no se queden sin agua. Si es así, se le añadirá más las veces que sea necesario.

El acompañamiento

El codillo se acompaña con chucrut, que no es otra cosa que repollo fermentado. Aunque puede hacerse en casa el proceso es muy laborioso, por lo que se recomienda comprarlo en frasco. Se puede encontrar ya en la mayoría de los supermercados.

Añade también un puré de patatas, a poder ser totalmente casero. Solo tienes que cocer las patatas y hacerlas puré junto con un buen chorro de mantequilla. Estarán deliciosas si les añades un chorrito del agua de cocinar el codillo antes de pasarlas por la batidora.

Por supuesto, no puede faltar la cerveza para acompañar a este plato tradicional alemán, pudiendo así disfrutar de la manera adecuada de todo su sabor.