Lucir un cuerpo bronceado se convierte en objetivo de máxima prioridad cuando llega el verano. Sin embargo, no todo el mundo tiene tiempo de acercarse hasta la playa, la piscina o la montaña para tomar el sol. Los centros de bronceado son una alternativa para los que no pueden conseguir broncearse de forma natural.

El aumento del número de usuarios de los rayos UVA ha consolidado en el mercado un nuevo tipo de negocio: los solarium o centros de bronceado. Se trata de establecimientos equipados con maquinaria especializada para prestar este tipo de servicio. Con exposiciones que oscilan entre los cinco y diez minutos, se pueden obtener resultados sorprendentes en un breve periodo de tiempo.

Estos suelen estar equipados con tres tipos de cabinas: horizontales, verticales y faciales. Las verticales poseen lámparas que broncean especialmente el cuerpo. Las horizontales broncean cuerpo y cara por igual. Por último, las faciales son especialmente idóneas para épocas, como el invierno, en que el cuerpo apenas se luce. Para mantener las condiciones higiénicas, las máquinas suelen cubrirse con una capa de plástico que se retira cada vez que lo utiliza un nuevo cliente.

Belleza artificial

Los propietarios de los solárium recomiendan los rayos UVA argumentando que permiten un bronceado continuo independientemente de la situación climática, y evitan las alergias que provoca el sol. Además afirman que anulan o reducen el riesgo de quemaduras en los primeros días de exposiciones solares.

Sus promotores hacen hincapié en sus prodigiosos resultados sobre determinadas afecciones como el acné, la osteoporosis, menopausia, reumas, escasez de vitaminas, optimización de la absorción del calcio, etc. Y recomiendan su uso para mantener la salud de la piel, en general. También destacan el efecto positivo que tiene el aspecto físico de la persona sobre su humor y estado de ánimo. En definitiva, vienen a decir que el tratamiento en solárium beneficia el bienestar físico y psíquico de la persona.

La opinión de los dermatólogos

Es indudable que el bronceado de solarium favorece estéticamente y proporciona una aspecto físico saludable. Sin embargo, los dermatólogos no están tan de acuerdo a la hora de exaltar sus efectos beneficiosos sobre la piel. Según Miguel Aizpún, Presidente del grupo de Cosmética y Terapia Dermatológica de la Academia Española de Dermatología, “hay una significativa asociación entre el melanoma maligno de tronco y el uso de las camas solares”.

De hecho, la Academia Española de Dermatología ha denunciado recientemente que los centros de bronceado artificial siguen sin reglamentar. En el año 1998, el Ministerio de Sanidad y Consumo anunció la creación de un Real Decreto con nuevas normas sobre la legalización y el control de lámparas y camas de rayos UVA. El borrador de Sanidad distinguía entre los aparatos de bronceado para utilizar bajo prescripción médica, los de centros de belleza y los que pueden ser vendidos libremente a personas mayores de 18 años.

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Bronceado bonito, bronceado seguro

Este borrador indicaba también que los rayos UVA no deben ser utilizados por menores, embarazadas, personas que presenten síntomas de insolación o quemaduras o por quienes hayan padecido un cáncer de piel. Se exigía además un etiquetado para que los aparatos identificaran el producto y las advertencias de riesgo para estos casos.

El proyecto de Real Decreto también contemplaba una revisión de las instalaciones cada dos años y exigía una formación profesional a los operarios. La Academia Española de Dermatología ha insistido en la necesidad de aplicar una fotoprotección antes de exponerse a los rayos UVA, naturales o artificiales. Con ello se pretende prevenir quemaduras que puedan tener como consecuencia un cáncer de piel.

Ataúdes bronceadores

Los dermatólogos más extremistas a la hora de oponerse al uso de solárium denominan las camas solares “ataúdes bronceadores”. Según la asociación americana Dermconsultants, ”el uso de estas cabinas puede provocar erupciones causadas por contraindicaciones con medicamentos, cataratas, cáncer de piel…”.

La otra cara de la moneda la ofrece el uso habitual de estos establecimientos como garantía del grado de satisfacción de sus clientes. Sin embargo, en ningún caso, se recomienda excederse en la exposición. El deterioro causado por el sol en la piel, según los especialistas es acumulativo. Por esto, deben distanciarse las sesiones y utilizar productos con el grado de protección idóneo. Todas las precauciones son pocas para preservar nuestro intermediario con el exterior: la piel.