El mundo de la cirugía plástica ha ido avanzando en los últimos años, desarrollando técnicas cada vez más sofisticadas para aquellas personas que quieren modificar las características de su cuerpo. Sin duda, una de las últimas tendencias en retoques es la blefaroplastia, la operación para corregir los párpados caídos. Se trata de una intervención que tiene como finalidad potenciar la mirada y lograr así un rejuvenecimiento de ésta. Al tratarse de una técnica ampliamente extendida, actualmente es posible encontrar varias clínicas especializadas en blefaroplastia en Madrid.

¿En qué consiste la blefaroplastia?

Se trata de una intervención que se realiza en el párpado superior y/o en el inferior para conseguir una remodelación de estos y el tiene un precio mínimo de 2000€. Durante la operación también se pueden eliminar las acumulaciones de grasa que suele encontrarse en el párpado superior, así como las bolsas del párpado inferior, en función de si el paciente opta por una intervención completa o parcial. Esta operación permite quitar peso a los párpados y, de esta forma, mejorar su apariencia. Aunque en la mayoría de los casos la blefaroplastia se realiza por motivos estéticos, esta operación puede ser practicada también bajo prescripción médica en aquellos pacientes en los que la caída de los párpados afecta notablemente a la visión y/o a la salud del ojo.

Antes de someterse a la intervención el paciente debe realizar varias pruebas y análisis para certificar que cuenta con las condiciones físicas óptimas para la operación. Así mismo, el personal médico suele tener varias consultas en las que aconseja al cliente o clienta acerca de la intervención que mejor se ajusta a sus necesidades o preferencias personales. Para ello, el equipo sanitario evalúa el envejecimiento de la zona y la posición de los ojos. De esta forma, aseguran que la intervención tendrá como resultado un rejuvenecimiento de la mirada y no un efecto contrario. Este paso de evaluación previa es fundamental al someterse a una intervención, ya que permite hacer una estimación de los resultados y así valorar la idoneidad del paciente para realizar la operación.

La intervención

Al tratarse de una operación sencilla, tanto el proceso como la recuperación son rápidos. La intervención puede realizarse en quirófano menor o en hospital, dependiendo de qué incluya, y dura entre una hora y dos horas y media. Posteriormente, el paciente pasa a una sala o habitación de observación durante unas horas para controlar su estado. Después de ese tiempo de espera, puede irse a casa, por lo que no es necesario pasar la noche en el hospital. La operación suele realizarse con anestesia local y, en algunos casos, también con sedación.

La recuperación

El período de recuperación depende de cada caso. Se estima que la mayor parte de los pacientes tardan en recuperarse entre dos días y dos semanas. Así mismo, durante el proceso no es necesario el uso de prendas de postcirugía, ya que bastará con el uso de gafas de sol. En todo caso, será cada profesional médico el que establezca las pautas de recuperación de cada paciente tras evaluar su caso y la complejidad de la intervención.