Un angioma o hemangioma es una mancha de color rojizo que aparece en la piel como consecuencia de la acumulación de pequeños vasos sanguíneos que crecen de forma defectuosa. El angioma en adultos puede ser de cuatro tipos.

Angioma senil: Se llama así porque es más frecuente a partir de los cuarenta y cinco años. Recibe también el nombre de puntos de Campbell de Morgan y son los más habituales. Este angioma tiene forma de cereza suele aparecer en el tronco. Es de pequeño tamaño, por lo que resulta sencillo de tratar.

Angioma de araña: Se conoce también como araña bascular porque su forma recuerda a una araña de patas finas al tener una parte central roja y varios capilares que semejan las patas. Aparece frecuentemente en la cara, en las manos o en el cuello. Es benigno y se puede tratar con diferentes técnicas, siendo el láser una de las más efectivas.

Angioma cavernoso: Es el tipo de angioma más profundo, se forma en el interior de la piel y sale hacia el exterior con un tono azulado. Normalmente, no superan los cinco centímetros. Crecen durante la primera etapa y luego comienzan a remitir, pero no siempre desaparecen por completo.

Angioma de fresa: Son los típicos angiomas superficiales y abultados que destacan sobre la piel y que suelen tener un tamaño relativamente grande, llegando a superar los cinco centímetros. Generalmente, son los que más preocupan porque su aspecto es muy llamativo. Durante el primer periodo de su desarrollo estos angiomas crecen, pero luego remiten, aunque pueden tardar años en desaparecer por completo y en algunos casos no lo hace o repite tras haber remitido. Dado que estéticamente resultan bastante preocupantes, son los que más personas deciden tratarse.

El tratamiento del angioma en adultos

Los angiomas no son peligrosos ni suponen un problema para quien los sufra más allá del daño estético que ocasionan. Por eso, cuando aparece un angioma muchas personas no acuden al médico. No obstante, siempre es bueno hacerlo ya que hay lesiones en la piel que podemos confundir con un angioma y no serlo.

El médico especialista de la piel, el dermatólogo, es el encargado de tratar este tipo de problemas. Especialmente el dermatólogo especializado en dermatología estética, ya que los tratamientos a aplicar suelen ir en este sentido.

Tras una primera valoración, el dermatólogo aconsejará al paciente sobre qué tipo de tratamientos puede realizarse y si es necesario o no hacerlo. Uno de los más habituales es el tratamiento con láser, que se encarga no solo de resolver el problema causado por los capilares, sino también de eliminar o atenuar la marca de color que se produce sobre la piel.

Muchas personas, especialmente mujeres, recurren a los maquillajes para cubrir los angiomas en la cara. Si bien el maquillaje no perjudica al angioma es importante utilizar uno de calidad que no impida que la piel transpire para evitar que se acaben causando otros problemas en la piel debido a que los poros estén tupidos durante demasiado tiempo.