Pekin Ciudad Prohibida

China es uno de los países con mayor crecimiento económico mundial, una economía emergente donde desarrollo y sostenibilidad no acostumbran a ir de la mano. A veces, da la sensación que este país es un dragón que está preparándose para devorarnos. Y si China es un dragón, pues su capital, Pekín, es la cabeza de ese ser legendario.

Con más de 20 millones de habitantes, Pekín, es una ciudad en pleno cambio y transformación. Poco va quedando de la ciudad antigua, con sus tradicionales “hutongs”, los cuales ven peligrar su existencia a manos de la especulación urbanística más salvaje. “Hutong” significa calle estrecha o callejón y son los barrios tradicionales de Pekín, con casas de ladrillo gris normalmente de una sola planta y con un patio interior. Resulta interesante darse una vuelta por estos reductos de paz y alejarse del bullicio que impera en la ciudad.

Al visitar Pekín, evidentemente, la visita “obligada” es la Ciudad Prohibida, residencia de los diversos emperadores de las dinastías Ming y Quing. Este grandioso complejo palaciego debe este peculiar nombre debido a que durante más de 500 años los ciudadanos no podían traspasar sus murallas. El recinto de la Ciudad Prohibida alberga un gran número de palacios y salones, todos ellos construidos con las mismas características arquitectónicas: techos de azulejos amarillos y paredes y columnas de madera pintadas de rojo. El edificio más importante es el Salón de la Suprema Armonía, donde se realizaban las grandes ceremonias.

Cerca de la Ciudad Prohibida se encuentra el parque Beihai, el cual tiene un gran lago y diversas pagodas diseminadas por los diversos senderos que lo recorren.

Y en las afueras de Pekín, una de las visitas imprescindibles es el Palacio de Verano, donde, tal y como indica su nombre, era el refugio de los emperadores durante los calurosos meses de estío. Es un hermoso recinto lleno de templos, palacios, un teatro donde se hacían representaciones de ópera y un grandioso lago donde se puede pasear en barco y ver el famoso puente de los diecisiete arcos.

Gran Muralla China

Y como colofón a nuestra visita a Pekín no hay que olvidarse de la Gran Muralla China, una de las siete maravillas del mundo. Uno se queda sin palabras cuando ve serpentear la muralla por encima de las colinas y perderse en un mar de verdor infinito.

Existen diversos sectores habilitados para visitar la muralla pero yo personalmente recomiendo el de Mutianyu, el cual es menos turístico y dispone del aliciente de un tobogán para bajar desde lo alto de la muralla una vez finalizada la visita.

Artículo enviado por Musbo

Fuente fotos: Wikipedia

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