Las tan traídas y llevadas células madre, cuyo funcionamiento investigan desde hace años los científicos más relevantes del mundo con fines médicos, ya han entrado a formar parte del lenguaje de Belleza.

No sé si recordaréis la polémica que suscitó hace aproximadamente un año el Amatokin, el primer tratamiento cosmético que actúa sobre las células madre para combatir las arrugas. Arreciaron las críticas a esta crema –con patente americana– por aprovechar con fines estéticos las investigaciones de unos biologos rusos, que buscaban con objetivos terapeúticos la regeneración celular para conseguir la cicatrización de las pieles quemadas.

Otros importantísimos científicos –algunos candidatos al Premio Nobel- han ahondado en este campo y ahora ya hay valiosísimos tratamientos para la piel de varias firmas de prestigio que protegen a las células madre adultas para que fabriquen células hijas más fuertes y activas, capaces de renovar las estructuras de la piel. El tema es apasionante, ¿no os parece?

Pues bien, para que no tengáis que de echar mano de un tratado de biología para descifrar el prospecto de vuestra próxima crema, en nuestra sección de belleza  hemos profundizado en este campo y en nuestro articulos encontraréis un buen reportaje explicando de pe a pa todas estas cuestiones y la particularidad de cada uno de los tratamientos. ¡Seguro que os atraparán!

Y otro asunto que dará que hablar en los próximos meses es el de los filtros solares. ¿No estaís hartas de la confusión que existe en torno a los factores de protección? Que si los estandares americanos, que si los europeos, que si los australianos…

Pues bien, según ha anunciado la marca Lancaster, ya hay nuevas recomendaciones europeas para homologar los índices. Ahora se va a hablar de protección baja (6, 8 y 10), media (15, 20 y 25) y alta (50+). Esta firma ya las ha adoptado en sus productos para este verano, pero habrá que ver cuántas más se suman a la iniciativa.

Una piel mediterránea, de fototipo 3, como la de muchas de nosotras (castañas, de piel media, que nos bronceamos siempre y nos quemamos sólo si abusamos del sol), necesitaríamos una protección media, empezando por 25 los primeros días y terminando con 15 al final del verano.

Ese índice es el que protege de los rayos ultravioleta B (los que causan las quemaduras), pero también deberá figurar en el bote el índice de protección contra los ultravioleta A (responsables del daño en el ADN de la célula y el cáncer de piel), que siempre es mucho más bajo. Algo es algo, porque hace unos años, ni tan siquiera existía esa protección.

Autor: Laura. Soy una blogger amante de la moda, me gusta cuidarme y llevar una vida sana. Comparto mis gustos y aficiones así como temas interesantes.