¿Ves como no hace falta llenar el armario para dar diferentes imágenes de ti? Según cómo combinas una prenda dices muchas cosas de tu carácter a quienes te rodean.

a. ¡No me corto! Te gusta liarte la manta a la cabeza de vez en cuando, aunque sea por mera diversión. No te gusta tomarte nada en serio ¡ni siquiera a ti misma! Sabes romper tus propios límites y te atreves con superposiciones imposibles que a ti te quedan de muerte.

Lo tuyo es la originalidad sin límites. Simpática hasta la médula, tu mejor arma son las sonrisas y los guiños.

b. Estoy seria Sabes lo que significa “vestirse para la ocasión”, sobre todo a la hora de ir a buscar un trabajo o quedar de niña buena con los padres de tu chico. Estás de suerte porque los pantalones pitillo se llevan a rabiar y tú sabes combinarlos con tops y chaquetas ceñidas.

Te acusan de cabezota, pero lo que ocurre es que tú sabes luchar en cualquier campo para conseguir lo que te interesa.

c. Quiero ligar Las pieles te ponen porque son la excusa para sacar la niña mala que tienes escondida, ¿a que sí? Además, el leopardo es tan desconcertante que sirve tanto para ir de buena y quedarte con el más mono, como para jugar a vampiresa y acertar de pleno con el más canalla. Una cosa está clara: Las pieles te favorecen ¡y arrasas! Lo ambiguo corre por tus venas y das tanto miedo ¡que pueden salir corriendo! Explota tu lado accesible.

Te encanta patear mercadillos y tiendas de segunda mano en busca de prendas fetiche ¡que consideras joyas! Sólo hay que abrir tu armario para encontrar ropa de todas las épocas, colores y estilos. Te has creado un look propio con personalidad arrolladora. Te encanta reciclar, aunque si tuvieras pasta… otro gallo cantaría. La escasez afina el ingenio, ¡tu mejor recurso!