¿Repites siempre el mismo esquema? ¿Tus novietes son clónicos? ¡Por algo será!

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra… ¡Pues la mujer ni te cuento! Te quejas de que siempre te enrollas con perlas que te dan mala vida, o con sosos que aburrirían hasta a las ovejas… pero tú ¡erre que erre!

Tipos de chicos

El ingenioso

Te mueres de risa con él, salir de marcha juntos es una maravilla, su conversación te hipnotiza (no sabes de qué habla, pero ahí estás tú con la baba). Y si además es un poco atractivo físicamente, el efecto es demoledor. Has caído de cuatro patas porque a ti te gustaría ser como él. Valoras la inteligencia y, sobre todo, ¡que la gente te quiera! Sufres cierta inseguridad y no andas muy fina de autoestima. Si te va bien con él ¡adelante!, pero si el chaval es de los que necesita constantemente público que le admire y tú lo llevas mal… no te machaques más y cambia el chip .

El manejable

Está de acuerdo con todo, no plantea ningún tipo de problema y va por donde tú le marcas. Eres muy dominante. No te gusta que te lleven la contraria para nada, eres egoistilla y, desde luego, te gusta llevar la voz cantante. Con este tipo de chicos te va genial (también tienes tu lado maternal y a ellos ya les va bien pasar de mamá a una novia-madre), pero de vez en cuando los tratas como a perros y ¡te aburres! Claro, te acaba cansando que te den la razón en todo y no tengan iniciativa. Con ellos el factor sorpresa no existe.

El guaperas

Alto, guapo, se cuida, vigila su vestuario… ¡Todo el mundo se gira al verlo! No ha desarrollado excesivamente ni el ingenio ni la simpatía –¡si encima poseyera esas virtudes sería perfecto!– porque nunca lo ha necesitado. Valoras el físico ante todo. O tú también eres una tía cañón y vais por la vida de pareja de modelos (no de pareja modelo) o realmente la belleza te pierde (para ser pareja de estos chicos no es necesario ser una chica 10: muchos se buscan novietas insignificantes para resaltar todavía más). No te quejes después con que no te llena ni te divierte o que los celos te corroen.

El tierno Cariñoso, indefenso, atento, sensible… ¡qué cosita!

Una monada de chico que complica la vida a quien ande a su lado en cuanto sufre una de sus crisis depresivas ¡cíclicas! No es la alegría de la huerta, eso es indudable. Lo llevas claro porque nada te gusta más que ir de madre, buena samaritana y paño de lágrimas. La temporada que ¡él! está bien vuestra relación es sensacional, pero cuando pilla el bajón, tú te entregas de tal manera que quedas destrozada. ¿Merece la pena? Está claro que le ha cogido el número a lo de explotar “su lado femenino”, pero alguien le tendría que decir que ser sensible es algo más que poner ojitos tiernos.

El chulillo Seguro de sí mismo, el líder del grupo, el que corta el bacalao, ligón hasta decir basta… ¡Está bueno y lo explota! y encima es de los que disfrutan comiendo la oreja. Suele hacer caso a todas, aunque también está la versión “te castigo con el látigo de mi indiferencia” y allí estás tú haciendo saltos mortales. Una de dos: o eres tan chula como él (la versión de las pelis americanas de la pareja de macarrillas) o es que tienes un puntito masoca. Si te englobas dentro del primer caso, tus relaciones serán competitivas, tormentosas y nada, nada tranquilas: “Si tú vas de eso, yo más”. Pero si eres de todo menos chulilla ¡háztelo mirar! Este tipo de chicos te van a llevar por la calle de la amargura.

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