Tabú, como conducta pecaminosa.

Tabú, como fuera de la norma.

Tabú, como antinatural.

Tabú, como discernimiento.

Pasen los años que pasen, siempre será tabú.

O será que ¿nada es tabú?

Será que nunca lo fue.

Pero.. .¿Qué es tabú?

¿Sabemos lo que queremos? o ¿queremos lo que sabemos?

¿Quién decide lo que es tabú?

En mi cabeza, miles de preguntas bombardean sin cesar. Habremos inventado algo nuevo o como dicen las abuelas ¡ya está todo inventado! Seremos siempre los de siempre, los de entonces. En cuestión de modales, moda e ideales entre un largo etcétera hemos avanzado una barbaridad. Lo que no estoy muy segura es si en cuestión de sexualidad ocurrirá lo mismo. En cuestión de sexo somos modernos o somos los de antes disfrazados de libertinaje y postureo. Sea como sea nadie puede discutir que los tiempos han cambiado y con ellos la mentalidad, la concepción del sexo entendido como una práctica:

Natural y positiva. Pues se manifiesta de forma espontánea a lo largo de toda la vida.

Amplia. No debemos reducir el sexo al coito, los besos, abrazos, miradas, caricias forman parte de nuestra sexualidad.

Placentera. El fin es el placer no la reproducción.

Dinámica. Los gustos y las preferencias varían con el tiempo.

Orientación sexual. Diversas en comportamientos y en la orientación del deseo.

No debemos olvidar que la sexualidad no tiene fecha de caducidad, la sexualidad dura toda la vida.

Fin de la cita

Autor: Andrea Diez González.