¿Y si te pierdes?
escóndete en el cuarto de los huéspedes
con todo a oscuras no pueden verte
las calles se van llenando de gente
en mi escondite puedes quererme

No mires a los ojos de la gente – Golpes bajos-

 

Cierto es que con la trilogía más leída del mundo creíamos que lo sabíamos todo y que habíamos recuperado ciertas prácticas sexuales “poco comunes”. Pero aún hay muchas técnicas milenarias que podemos llevar a la práctica para aumentar el placer en nuestras relaciones sexuales. Hoy vamos hablar del beso de Singapur o también denominado pompoir que a grandes rasgos consiste en que la mujer utilice su vagina para estimular el pene del hombre como si lo succionara.

Por muy novedosa que pueda parecer dicha destreza la realidad es que es una experiencia muy antigua de la que ya hablan muchos libros de historia pues, cuenta la leyenda que una prostituta era capaz de introducir y sacar el pene de sus amantes con un solo movimiento de vagina. El efecto que se produce es similar al del sexo oral.

Pasar a la acción

El chico permanece tumbado boca arriba y ella sentada sobre el a horcajadas, siendo la mujer la que marque el ritmo. Él debe adquirir un rol totalmente pasivo durante el acto, sobre ella debe recaer toda la acción del acto. Se introduce el pene en la vagina. Las caderas quietas y ahora es donde entra en acción el músculo pubocoxígeo cuyas contracciones son las que propiciarán el orgasmo. Las contracciones deben ser continuadas e intensas.

Recomendaciones

Para poder realizar esta práctica debemos entrenar el músculo pubocoxígeo, que es el encargado de estimular el pene. Para ello puedes practicar ejercicios de Kegel.

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♥Fin de la cita♥

 

Autor: Andrea Diez González.