Probablemente no podréis decir que nunca habéis escuchado afirmaciones a cerca de que los hombres son más promiscuos que las mujeres. E, incluso, que su condición genética les hace infieles por naturaleza. Pues bien, lo cierto es que esta teoría podría tener su parte de veracidad, tal y como afirma el Principio de Bateman.

¿En qué consiste esta teoría?

El Principio de Bateman nace de la investigación que, el genetista y Doctor en filosofía, Angus John Bateman realizó en el año 1948. Un estudio con el que el filósofo inglés llegó a confirmar que el éxito reproductivo es mayor en el hombre que mujer debido a la variedad sexual a que estos se someten o buscan durante su vida. En comparación con el sexo femenino, al cual define como selectivo y exigente a la hora de escoger pareja para procrear, es decir, tener hijos.

Aunque su teoría se basó en la observación de la mosca de la fruta – insecto que en biología recibe el nombre de Drosophila melanogaster – , años después y tras diversos nuevos estudios, ha podido comprobarse que esta investigación también puede ser aplicada en humanos. Y, de la que se llega a afirmar, hasta un 94,4% de las sociedades humanas analizadas en todo el mundo cumplen este patrón.

 ¿Dónde tiene origen la promiscuidad?

Bateman centró su estudio en la afirmación de que el hombre es promiscuo y la mujer es selectiva debido a que el esperma es barato y los óvulos son preciados; afirmación realizada por este genetista a la que, como estaréis pensando, no le faltaron críticas desde el punto de vista feminista. Sin embargo, y tras diversos estudios posteriores, se ha llegado a la conclusión de que existe gran parte de verdad es su hipótesis, donde el sexo masculino tiene la garantía de poder esparcir su semilla de forma ilimitada durante casi toda su vida, mientras el femenino se vuelve exigente por la cantidad de óvulos limitados y predeterminados desde su nacimiento.

O, en otras palabras, ellos buscan cantidad, nosotras buscamos calidad. Diferencia de objetivos marcados por nuestra genética e instinto que, también debemos decir se ha visto condicionada por múltiples factores de nuestro entorno – religión, emparejamiento, cultura, etc. -, tal y como especifica el didáctico y divertido infográfico que podéis ver a continuación.

Por tanto, ni todo en biología, ni todo es cultura, sino una mezcla que naturaleza y sociedad han hecho de nosotros. Algunos más promiscuos, ya sean hombre o mujeres; otros más selectivos. Todo ello, independientemente del género al que se pertenezca, ya que ni toda mujer busca tener hijos, ni todo hombre busca sexo ilimitado.

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Autor: Laura. Soy una blogger amante de la moda, me gusta cuidarme y llevar una vida sana. Comparto mis gustos y aficiones así como temas interesantes.