La salsa holandesa es una de las salsas más conocidas de la cocina francesa y también madre de muchas otras salsas, aunque su preparación es algo delicada ya que hay que tener mucho cuidado para conseguir la textura deseada, es exquísita y vale la pena prepararla y es típica para acompañar los huevos Benedictine.


Ingredientes:

5 cucharadas pequeñas agua fría
1 cucharada pequeña vinagre de vino blanco,
125 gr. mantequilla
2 yemas de huevo
Unas gotas zumo de limón
Unas bayas pimienta blanca
Una pizca cayena
Sal

Preparación:

Pon un cazo pequeño de fondo grueso a fuego lento con el agua, el vinagre y la pimienta machacada, deja cocer hasta que el volumen reduzca a la mitad, después retira del fuego y deja enfriar.

Cuando se haya enfriado añade las yemas y vuelve a poner al fuego muy bajo, remueve con unas varillas constantemente mientras adquiere temperatura y emulsiona, procura que la temperatura no supere los 65º C. En unos diez minutos debes tener una crema lisa, entonces retira el cazo del fuego y agrega la mantequilla clarificada poco a poco mientras remueves con las varillas sin parar.

Pasa la salsa por un chino y finalmente añade el zumo de limón (cantidad al gusto) y un poco de cayena. Sirve enseguida, la salsa holandesa debe servirse tibia.

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Autor: Diane. Blogger desde 2006 es una apasionada de la cocina, aunque también le interesan los temas de New Age, Maternidad, Salud y Bienestar y Hogar.