En una gran verdad que todas las mujeres queremos abrazarnos a la juventud como un tantra que nos acompañe toda la vida, como una oda que nos ayude a levantarnos por la mañana como la protagonista de ‘Entrefantasma’, Jennifer Love Hewitt, perfecta, con rubor y hasta con las postizas puestas. Pero, una de los principales hándicaps a los que nos enfrentamos a la hora de dar el paso es el miedo al quirófano, al ‘resultado final’ algo más parecido a una película de ciencia ficción que a una situación cotidiana. Pero, é voilà, afortunadamente ya hay técnicas que permiten rejuvenecer sin necesidad de recurrir a la cirugía como los ‘hilos mágicos’ o tensores.

Se trata de una revolucionaria y novedosa técnica que permite recuperar la estructura facial, es decir, darle vacaciones a la flacidez y darle la bienvenida a un aspecto terso y firme, sin necesidad de entrar en quirófano.

La flacidez facial es y será uno de los mayores enemigos de un aspecto sano y juvenil, y ahora gracias a los hilos tensores, una nueva técnica no invasiva que consigue un efecto más suave que un lifting quirúrgico, podemos conseguir un resultado más natural.

Esta técnica, además, estimula el tejido interno, su verdadera ventaja, lo que significa que pone a trabajar de dentro hacia afuera a los responsables de estimular la piel para formar colágeno y fibroblastos, otorgándonos una imagen más brillante, firme y saludable.

¿En qué consisten los hilos mágicos?

Es una técnica que nació en Japón de la mano de la Dra. Gail Humble, quien decidió darle otro uso al material utilizado en la sutura cardíaca en la mayoría de las intervenciones (hilo de Polidioxanona- PDO), lo que ha permitido recorrer mucho camino y dar con un material contrastado que no suele producir rechazo ni alergias al ser antimicrobianos y bioabsorbibles. El hilo de Polidioxanona y se reabsorbe normalmente a los 6 meses.

hilos 1

¿Qué podemos conseguir?

Elevar nuestras mejillas, eliminar el odiado código de barras y las arrugas que envuelven el contorno de ojos, elevar las cejas, mejorar el doble mentón y los pómulos, recuperar el óvulo facial, eliminar las arrugas del contorno de la nariz, reafirmar las mejillas, reafirmar el cuello, y si queremos usarlo en otras partes del cuerpo podemos aventurarnos por el escote, el abdomen, los glúteos o incluso las rodillas y brazos.

¿Cómo es el proceso?

Se trata de un proceso que apenas dura entre 30-45 minutos y que es prácticamente indoloro, y básicamente consiste en colocar una serie de hilos que sujete el tejido facial y que se van introduciendo bajo la dermis gracias a una pequeña cánula que al retirarse deja el hilo tensado y anclado sin suturas gracias a unas pequeñas espigas, según se explica en muchos artículos especializados sobre el tema. Cada hilo provoca una fibrosis progresiva en el tejido celular subcutáneo, lo que facilita su agarre a la piel.

hilos magicos

Los resultados son muy naturales e inmediatos, aunque el resultado definitivo es comprobable a las tres semanas, una proceso que va mejorando con los meses gracias a la activación interior que va generando colágeno y fibroblastos, hasta que el hilo deja de hacer efecto entre los 12 y los 18 meses.  Se trata de una técnica que, además de indolora, es imperceptible al tacto y no produce alergias ni rechazos.

Según los expertos, apenas tienen efectos secundarios como pequeños enrojecimientos, hematomas por si se rompe algún capilar o edema leve. Sin embargo, según algunos doctores es un tratamiento que deben evitar todas aquellas personas que son susceptibles de desarrollar cicatriz queloidea, infección y/o inflamación aguda en el lugar de la implantación por lo que lo más recomendable a la hora de optar por una técnica para rejuvenecer sin cirugía como los ‘hilos mágicos’ o tensores es siempre ponerse en manos de un experto médico.

Autor: Revista Feminity.