Sabemos que en estas fechas en las que el frío ya se ha instaurado definitivamente es importante conocer cómo podemos optimizar el bienestar de nuestra vivienda. Y es que siguiendo unos pequeños consejos podemos no sólo ahorrar sino salvaguardar nuestro hogar de problemas que nos puedan dificultar el estar en él a gusto.

Y es que una casa mal aislada necesita más producción de calor para mantener su temperatura y en consecuencia, un mayor consumo. Por eso es importante supervisar qué tipo de ventanas tenemos y si éstas ajustan bien (al igual que las puertas) para así evitar la pérdida de calor. Algo tan simple como una ventana o puerta mal ajustada puede derivar en que la temperatura no se mantenga y la necesidad de consumo para mantener la calefacción a un nivel adecuado se eleve. El colocar doble cristal o doble ventana, burletes para mejorar el ajuste de las puertas, persianas adecuadas sin rendijas en el cajetín, usar alfombras o que los techos estén en un estado óptimo son elementos que repercuten directamente en la calidad y el mantenimiento del calor en el hogar.

A la hora de ventilar nuestra casa en invierno no es necesario mantener las ventanas abiertas durante mucho tiempo, entre diez y quince minutos es más que suficiente. De este modo evitaremos también que la casa se enfríe en exceso y cueste de este modo más el calentarla. En cuanto al uso de la calefacción, procuraremos no tener una temperatura superior a 20 – 21 grados, y también evitaremos mantener abiertas las llaves de radiadores en habitaciones que no se usen, de esta forma ahorramos.

Otro consejo es evitar encender y apagar la calefacción, simplemente reduciendo la temperatura del termostato evitamos el gasto que supone para la caldera o el sistema de calefacción que usemos el volver a empezar desde una temperatura excesivamente baja.

Con estos simples consejos conseguiremos que la temperatura de nuestro hogar se mantenga lo más estable posible evitando de esta manera la pérdida de calor.