Siempre se ha dicho que la leche y demás productos lácteos son vitales para vivir, y así es. Algunas de las razones son:

  • Proteínas. Sus proteínas tienen un alto valor biológico, es decir, contienen todos los aminoácidos esenciales para el organismo.
  • Vitaminas. La leche y sus derivados proporcionan calcio y vitamina A, lo que los convierte en esenciales para el crecimiento.
  • El calcio de los lácteos se encuentra en forma de sal de fosfato, que es la forma en que es más fácilmente absorbible.

Los especialistas recomiendan que se consuma una ración diaria, lo que equivale 250 centilitros de leche -un vaso normal- o dos yogures. De cualquier modo, durante la infancia y la adolescencia, se debe intentar aumentar la cantidad de estos productos. Lo mismo sucede con las mujeres durante el embarazo, en periodos de lactancia y en los años que rodean a la menopausia.

Para los que no puedan con el sabor de la leche, tal vez encuentren menos fuerte el de otros productos lácteos como la cuajada. Un nutritivo desayuno sin leche se puede conseguir se puede conseguir untando queso en una rebanada de pan tostado y mantequilla y mermelada en otra.