Es común cuando hablamos de este tema que surjan preguntas como: ¿por qué no simplemente adoptar? La adopción es una alternativa totalmente adecuada, menos costosa y desde luego no implica todo el complejísimo procedimiento de una fecundación in vitro. Sin embargo, entran en juego diversos factores biológicos, psicológicos, culturales y sociales que dificultan el proceso de adopción y vuelven un poco más fácil de asimilar la FIV. Algunos de estos factores los listamos a continuación, con la finalidad de conocer un poco más sobre el por qué es una opción viable.

La adopción y los temas sociales

Existe todavía un rezago importante en términos de adopción. Si bien es cierto que debería ser tomado muy en serio bajo rigurosas leyes, a veces es imposible para los padres adoptar a un hijo. Ya sea por cuestiones culturales y polémicas, como padres del mismo sexo, o bien sociales como el trabajo de los padres, o simplemente el sistema de adopción en sí mismo, puede convertirse en una labor desgastante. Por otro lado, la fecundación in vitro no presenta muchas de estas dificultades. La medicina está alejada en buena medida de controversias sociales y culturales, por lo que puede ser más sencillo realizar este sueño por esta vía.

Temas biológicos que dificultan la adopción

En nuestro código genético está tallada, muy profundamente, la necesidad de sobrevivir. Para nuestros antepasados, la necesidad de sobrevivir era la más importante de todas. Así, la supervivencia de la especie dependía de transmitir nuestros genes, de perdurar, de procrear. Este dese se encuentra aún muy latente en muchas personas, por lo que la adopción resulta un poco chocante al saber que no serán nuestros genes los que sobrevivan. En cambio, la fecundación in vitro provee de alternativas para estas personas, ya que en muchísimos casos cuando no se puede lograr un embarazo de forma natural, la FIV sí funciona y el embarazo se lleva a cabo satisfactoriamente con los genes de ambos padres.