Muchas personas se pasan la vida entera buscando la felicidad, si supieran que tan sólo con doce abrazos diarios su vida sería realmente placentera, porque un abrazo bien dado tiene el poder de curar. Todos necesitamos abrazos reconfortantes que llenen el alma porque somos seres humanos emocionales.

Existen muchos tipos de abrazos: apasionados, románticos, apretados, estranguladores, cortos, largos, de oso, desabridos, calentitos, fríos, etc. Muchas veces los abrazos que damos reflejan nuestra personalidad.

Pareciera que hay personas que tienen más desarrollada la capacidad de abrazar. Pero en realidad cuando éramos niños todos abrazábamos fuerte a nuestra madre, felices de lucir como la joya más valiosa que hermoseaba su cuello. En ese abrazo entregábamos el corazón. Pero lamentablemente en la medida que fuimos creciendo abrazar se convirtió en un acto vergonzoso, reconocer que necesitamos del otro parece realmente humillante.

abrazos

El amor de muchos se ha enfriado, necesitamos abrazos de niños para restaurar vidas rotas. Necesitamos ser como niños para regalar, como solíamos hacerlo en nuestra infancia, abrazos espontáneos, tiernos, puros, inocentes, sinceros, llenos de confianza, libres de miedo, prejuicios, discriminación e interés, abrazos  que no estén condicionados al lugar dónde vive el otro, dónde trabaja, cuál es su apellido, ni tampoco a cómo nos sentimos, pues los niños aunque estén tristes igualmente abrazan amorosamente a su madre.

Estos pequeños gigantes sin saber hablar bien nos dan una catedra en el arte de amar. Ellos, sin darse cuenta, practican diariamente una de las mayores máximas del amor: el amor crear amor.

No saben ni pronunciar psicología, pero en menos de cinco minutos tan sólo con un abrazo se convierten en los mejores terapeutas, no entienden las conversaciones de los adultos, pero saben escuchar el corazón, no tienen idea de que existen técnicas para ser un buen observador, y sin embargo saben identificar una taza de amor vacía y han experimentado que una abrazo apretado y una sonrisa pueden llenarla hasta rebalsar.

De ahora en adelante valora más los abrazos terapéuticos de los niños y aprende de ellos el arte de abrazar.

Carmen Gloria Moraga Jorquera

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Autor: Laura. Soy una blogger amante de la moda, me gusta cuidarme y llevar una vida sana. Comparto mis gustos y aficiones así como temas interesantes.