azúcar blanca

Todas sabemos lo difícil que es mantener el azúcar a raya de nuestra dieta. Si eres como yo, una fanática de los helados, postres, pasteles y repostería en general, renunciar al azúcar puede llegar a convertirse en una verdadera tortura. La cuestión por supuesto no es eliminarlo por completo –eso sería demasiado radical– sino darle el lugar que merece en nuestra alimentación diaria teniendo en cuenta su poco aporte nutricional. Me explico: el azúcar no es más que el jugo de la caña de azúcar. Y aunque en principio esté lleno enzimas, fibra, vitaminas y minerales, durante el proceso de refinamiento pierde todo su valor nutritivo y queda convertido en un carbohidrato simple. Así las cosas, no tiene mucho sentido que ocupe un lugar preponderante en tu dieta.
El azúcar ha sido asociado a hipoglicemia, hiperactividad, déficit de atención, aumento de tamaño del hígado, crecimiento de hongos, caries dental y desbalance de los neurotransmisores cerebrales (léase desordenes emocionales). Esta es, claro, una visión apocalíptica. Comerte un cupcake con tus amigas mientras compartes un café o ir por un helado con tu pareja no va a causarte semejante cantidad de problemas, pero si lo haces todos los días debes saber que habrá consecuencias a largo plazo. Entonces es mejor reducir el consumo de azúcar a sus justas proporciones. Una vida sin galletas es causa suficiente para armar un motín, pero podríamos buscar opciones más saludables.
Dos excelentes sustitutos del azúcar refinado son la Miel de Agave y la Stevia. En su raw version, la Miel de Agave no ha pasado por proceso químico alguno así que sus vitaminas y minerales siguen intactos y, si te gusta cocinar, es muy versátil para añadirla a cualquier receta. La Stevia por su parte se deriva de una planta descubierta en el siglo XVI por el botánico español Pedro Jaime Esteve –del apellido de su descubridor toma su nombre la planta– en lo que hoy es territorio paraguayo. Los indígenas latinoamericanos la han estado consumiendo por siglos y entre sus propiedades se encuentran la regulación de los niveles de azúcar en la sangre y la inhibición del crecimiento de bacterias en el estómago. Su aporte calórico es mínimo y es recomendada incluso para diabéticos.
Finalmente, sustitutos del azúcar refinado como la Miel de Agave y la Stevia no deben convertirse en pretexto para excesos. Es obvio que comer tu pastel favorito todos los días usando como pretexto que está “naturalmente endulzado” o desayunar cada mañana con una torre de pancakes bañada en Miel de Agave no es bueno para tu salud, amén de los estragos que causará en tu figura. Cuando se trata del azúcar la moderación es la mejor opción para tu dieta. Usa tu creatividad y establece días de consumo –las tardes de sábado o domingo podrían ser un buen momento–, infórmate mejor sobre las recetas que puedes preparar prescindiendo del azúcar refinada y sobre todo concienzate de que vale la pena controlar tu consumo de azúcar para mantenerte saludable.
Maria Victoria Leal García
@mavilealgarcia
Fuente de la imagen: Wikimedia

Autor: Revista Feminity. Los artículos redactados por el equipo de Revista Feminity son aquellos que se refieren a las opciones y noticias sobre esta web, así como la edición de artículos enviados por usuarios a través de la sección COLABORA.