Matanza en colegio de Newtown, Connecticut

 

Decenas de familias desoladas lloran la muerte de sus hijos tras la matanza de Newtown, Connecticut. De las 27 personas asesinadas, 20 eran niños entre 5 y 10 años.

El autor de la masacre, Adam Lanza, de 24 años, irrumpió ayer en la escuela elemental Sandy Hook a primera hora de la mañana, vestido de negro, con máscara, chaleco antibalas y varias armas. Precisamente en esa escuela trabajaba su madre, también asesinada en su propia casa.

La tragedia de Newtown, Connecticut ha causado una gran conmoción en todo el mundo y ha reiniciado el debate sobre las leyes norteamericanas respecto a la tenencia de armas, un debate que también se extiende a la doble moral estadounidense y a los límites que hay que imponer internacionalmente en Internet.

Evidentemente, es única y exclusivamente el gobierno de Estados Unidos quien deberá sopesar la posibilidad de prohibir la tenencia de armas, tal y como ocurre en otros países. No es la primera vez que sucede algo así, aunque en esta ocasión la conmoción es mayor, al tratarse de una masacre en la que han fallecido niños.

¿Podría haberse evitado? Además de la facilidad para conseguir armas, la doble moral estadounidense resulta indignante. Las películas han de pasar un “filtro” porque las escenas de sexo suponen un escándalo y son catalogadas como “R Rated” si hay escenas sexuales que consideren explícitas y para ellos “lo explícito” puede ser un simple desnudo.   Los blogs de celebridades y tabloides consideran todo un escándalo que a alguna famosa se le vea un pecho, los padres protestan si los ídolos infantiles de sus hijos enseñan escote o hablan sobre relaciones íntimas… Sin embargo, los puritanos ciudadanos norteamericanos toleran las películas llenas de violencia, que influyen en muchos jóvenes. Y mejor no mencionar el club del rifle, con el actor Charlton Heston como defensor a ultranza.

En cuanto a Internet, la apología de la violencia no sólo está presente en Estados Unidos. Los vídeos de golpes, novatadas, disparos, bullyng  escolar y otros tipos de vídeos violentos que a muchos jóvenes les resultan “graciosos”, inundan las redes sociales como YouTube o Facebook o pueden encontrarse en los principales buscadores.

Pero culpémonos todos también porque, hasta el momento, nadie ha decidido tomar las medidas oportunas. Los gobiernos podrían prohibir la difusión de dichos vídeos en sus respectivos países, aunque existan todavía enormes lagunas legales en Internet y la falsa progresía considere la prohibición o la censura como algo anacrónico y antidemocrático, multando y prohibiendo, eso sí, lo que les interesa.

Es responsabilidad de Estados Unidos (donde paradójicamente, aún existe la pena de muerte), legislar la tenencia de armas pero es responsabilidad de todos los gobiernos prohibir, eliminar y considerar como delito todo material en Internet que  promueva la violencia, así como penalizar e incluso procesar a las webs o redes sociales que lo consientan, ya que si los jóvenes, que son los más influenciables, ven la violencia como algo divertido e incluso consideran “héroes” a los promotores de dicha violencia, no es de extrañar que imiten esos comportamientos o que, en situaciones límite, con problemas mentales y con acceso a armas, puedan emular las “hazañas” de indeseables como el energúmeno que ha acabado con la vida de veinte niños o con los que antes protagonizaron otras masacres.

Quiero creer que la mayoría de los jóvenes son conscientes de dicha masacre y saben cuáles son los límites pero no podemos obviar la realidad… Tristemente existen también jóvenes que consideran a genocidas  o a asesinos de su misma edad como héroes.  Y todo ello no sólo proviene de la facilidad e impunidad con la que se promueve la violencia en Internet, ya que se han producido tragedias similares antes del boom tecnológico que supuso la red de redes. También hay que señalar la educación que reciben de sus padres, de la pasividad  de los mismos aunque observen comportamientos agresivos en sus hijos, del excesivo protagonismo que los medios conceden a los asesinos, generando en muchas mentes enfermas un deseo de imitarles y conseguir así la “fama”… Y si a todo ello le añadimos la facilidad para conseguir armas, cualquier desalmado puede emular lo ocurrido. De nada sirve llorar (Obama no pudo evitar emocionarse), hay que tomar medidas contundentes cuanto antes, por mucho que la popularidad de un presidente descienda.

De modo que, en mi opinión, sí que se podría haber evitado la tragedia de Newtown, Connecticut.

Autor: Mar RV. Content Manager, blogger y webmaster desde el año 2005, he creado, gestionado y redactado artículos en diversos blogs de distintas temáticas, compatibilizándolo con diversas áreas o especialidades del Marketing Online: Content Marketing, Social Media Marketing o Analítica Web, por citar algunos ejemplos, aunque lo cierto es que he trabajado prácticamente en casi todas las áreas del Marketing Online y en casi todo lo referente a la gestión web: Redactando, analizando, diseñando o dirigiendo el contenido.