El primer peldaño es el de las necesidades fisiológicas y no tiene mucho que ver con el ambiente de trabajo. Las necesidades fisiológicas son las del cuerpo: comer, beber agua, ir al baño, etc. Si estas necesidades no están cubiertas, no puede pensarse en ir mucho más allá. Es decir, una persona que no tiene qué comer no podrá pensar en mucho más que saciar su hambre.

El segundo peldaño es el de seguridad. Este incluye lo que podríamos describir como mínimo requisito para un trabajo. Un empleo (bueno o no) es aquel que satisface nuestras necesidades básicas y las de seguridad, es decir, suficiente para mantenernos a nosotros y a nuestras familias, nos ayuda a pagar la renta, hipoteca y/o gastos en casa, nos permite comprar ropa, etc. Aquel que no pueda o no haya satisfecho este peldaño buscará siempre un trabajo que “cuando menos” le dé de comer, lo que puede propiciar que terminemos en un trabajo que no nos guste solamente por la paga (el dinero es una parte muy importante, es cierto, pero no como un objetivo sino como un medio).

En el tercer peldaño y más allá del salario se encuentran las necesidades sociales. Si estamos en un entorno hostil en el que no nos sentimos a gusto, no disfrutaremos el trabajo y por lo tanto no puede ser un buen empleo, a pesar de que pague bien. El que nuestro trabajo nos permita desempeñarnos en un ambiente tranquilo, amable y cordial en el que incluso puedan cosecharse amistades ya se comienza a parecer a un buen empleo. El ámbito laboral se encuentra a expensas de muchos elementos francamente negativos, personas que no les gusta o no saben/quieren convivir. Estas personas normalmente llevan esta actitud a todos lados, quejándose constantemente sin aportar nada. Lo que es peor, pueden pasarse la vida buscando culpables (y los encontrarán) y es por estas personas, situaciones u objetos que su vida no marcha bien. Afortunadamente, las personas que piensan negativamente se asociarán a otras personas que piensen negativamente, dejando a los demás tranquilos para hacer su trabajo. Eso sí, habría que ignorarlos si depositan sus “culpas” en estas otras personas. Una persona con sus necesidades sociales cubiertas podrá lidiar hasta con estos elementos y/o a pesar de ellos.

Autor: Mara.