A pesar de la gran cantidad de información relativa al sexo, aún seguimos teniendo muchas lagunas, hay mucho que aprender tanto en lo que se refiera al placer físico como todo lo relacionado con la procreación y hasta los medicamentos necesarios para tratar algunas patologías.

Los mitos sexuales más comunes

1. Los hombres tienen mayores necesidades sexuales. 

Aunque parezca que los hombres estén listos para mantener relaciones sexuales las 24 horas del día y los siete días de la semana, la verdad es que experimentan fluctuaciones diarias de la libido, al igual que las mujeres.

Esta disposición para tener sexo puede verse afectada por muchos factores similares como la dieta, la falta de sueño, el estrés, las condiciones médicas, la confianza en sí mismo o la falta de armonía en una relación. 

En el caso de las mujeres, su deseo sexual se ve afectado además por el ciclo menstrual o el uso de píldoras anticonceptivas. Y no olvidemos tener en cuenta que las mujeres se ven más afectadas que los hombres por factores emocionales y ambientales, en este sentido hay que tener en cuenta los estereotipos culturales, y es que la mujer es menos comunicativa sobre sus deseos.

2. El deseo sexual disminuye a partir de cierta edad.

Esa afirmación es del todo falsa. El sexo es un aspecto importante de la salud física y emocional, e influye en el bienestar de adultos de todas las edades.

Se suele pensar que la disminución del deseo sexual es algo natural cuando se envejece, pero esta pérdida de líbido puede estar relacionada con otras cosas, como las deficiencias hormonales, depresión, trastornos de ansiedad, efectos secundarios de alguna medicación, cambios en una relación, las barreras en la comunicación o la pérdida de un cónyuge o pareja, entre otros motivos, pero no con la edad propiamente.

3. La píldora azul, ¿ sirve o no? 

Muchas veces se cree que tomar Viagra u otros medicamentos orales es la mejor opción para tratar la disfunción eréctil,pero esto no funciona en todos los casos.

La realidad es que como muchos medicamentos, solo sirve como solución temporal, ya que el problema de raíz acaba enmascarado. Lo ideal siempre es acudir a un médico cualificado y que estudie tu organismo.

A todo esto, hay que tener en cuenta que hay muchos hombres con problemas de hipertensión o diabetes que no pueden tomar estas medicinas de forma oral debido a sus efectos secundarios. Y hay que informarse de las mejores alternativas para ellos.

4. El tamaño del pene, ¿importa?

Es un tema muy conflictivo, y los hombres a veces, acaban obsesionados con la longitud, pero los estudios han demostrado que lo que realmente importa a la hora del placer femenino es la circunferencia y no la longitud.

Más del 75% de las mujeres llega al orgasmo con el sexo oral, y un 25%, lo alcanza mediante la penetración. Una de las maneras más seguras de conseguir un orgasmo es el contacto con el clítoris y los tejidos vaginales, y seamos realistas, con la penetración no siempre se consigue.

5. La eyaculación precoz es cosa de jóvenes. 

Ésta es una de esas ideas muy extendidas entre los hombres. La creencia de que la eyaculación precoz sólo es cosa de jóvenes púberes. Con el paso del tiempo, se ha descubierto que es un problema que afecta también a hombres adultos. La eyaculación precoz afecta al 30% de los hombres en algún momento de su vida.

En hombres mayores de 30 años nos encontramos ante un síntoma común de disfunción eréctil, falta de acondicionamiento cardiovascular, depresión, ansiedad o síntomas de problemas neurológicos. En hombres mayores, suele ser un efecto secundario de los problemas de próstata.

6. La excusa del dolor de cabeza.

Todos hemos usado alguna vez el argumento del dolor de cabeza para no tener relaciones sexuales, especialmente las mujeres. Pero la verdad es que practicar el sexo alivia dolores y molestias leves, como estos dolores de cabeza. La oxitocina y las endorfinas liberadas durante el orgasmo son responsables de calmar estos dolores. Así que, que nadie te engañe si te dice eso, es el mejor tratamiento para muchos dolores.

7. ¿Alimentos afrodisíacos?

Aunque se ha hablado mucho de este tipos de alimentos, no se tiene ninguna evidencia científica de que puedan mejorar la disposición a tener relaciones sexuales. Los afrodisíacos reciben el nombre de la diosa griega de la sensualidad y el amor. Siempre se ha dicho que influyen en el estado de ánimo. 

Aunque no hay pruebas al respecto, sí es cierto que un determinado alimento puede desencadenar una memoria erótica o deseo en su propia mente, por lo que se puede decir que en cierto modo todos tenemos nuestros propios afrodisíacos.

Autor: Reme.