El año anterior puse rumbo a Compostela para andar las tres últimas etapas del Camino de Santiago, desde Palas del Rey hasta la plaza del Obradoiro, más o menos 60 km, en tres días a pie, con mi mochila a la espalda y una ilusión enorme. Muchas veces he estado tentada de ponerme en ruta pero hasta entonces no me había lanzado. No había dado un paso pero  me estaba planteando hacer el Camino a la inversa hasta Saint Jean Pied de Port, en Francia, al otro lado de Roncesvalles, si la experiencia me gusta tanto como espero.

Mi mayor preocupación era –obviamente – los pies. Aunque no estaba muy en forma, pensé que era capaz de aguantar el cansancio, pero no sé si las ampollas, rozaduras y demás molestias en los dedos, de las que soy tan propensa, me jugarán una mala pasada. Confío en no tener que coger un sólo taxi, ¡antes muerta que desertora! En mi preparación para el Camino, he estado usando mis botas nuevas (de Decathlon) para pasear al perro por los alrededores de casa desde hace ya más o menos un mes ya que todo el mundo me decía que nada de estrenar calzado en ese momento. Las alternaré con otra adquisición reciente que me traje de Nueva York , cuando estuve en la última Fashion Week de septiembre, unas super-deportivas de NikeAir con unas plantillas especiales para caminar que me compré entre desfile y desfile en un Foot Locker de Nolita.

Y he ido al podólogo. Pensaréis que soy una exagerada, pero quería asegurarme que ir con los pies en forma para marchar. Preguntas que le hice a la experta ¿Vaselina o polvos de talco? Depende de la temperatura. Vaselina si se te quedan los pies fríos para evitar que se seque mucho la piel de la planta y los talones y salgan grietas. Y talco si te sudan mucho para impedir que la humedad favorezca las rozaduras. Pero nunca las dos cosas a la vez. Sí, hay quien lo hace –me dijo la podóloga– formando una especie de masa pringosa inútil e incomodísima. Y ante una rozadura, betadine y una tirita normal. Nada de apósitos sofisticados de silicona ni tampoco de tela, cuyo pegamento causa muchas alergias, me dijo. Importante por las noches, tras la ducha, aplicarse crema con un pequeño masaje en los pies. La de Neutrógena especial pies, es estupenda.

Me llevo además otras cremas  en mi kit de mochila, todos en tamaño mini, dentro de una practiquísima bolsa de plástico de Vichy: –Hand Relief y Foot Relief de Aveda, una de mis marcas favoritas. Además de su eficacia y de sus ingredientes naturales, me apasionan su aroma y textura. ¡Creo que me levantarán el ánimo! –Body Butter lemon+sage de Bliss en tamaño “amenity” que me traigo siempre de Nueva York cuando me alojo en el WHotel. (Y siempre me compro el tubo grande para casa). Tengo infinidad de cremas para el cuerpo, pero ninguna me chifla como ésta. Ideal para los momentos “piel de lagarto” de las piernas. –Para limpiarme la cara del polvo del camino (o de la lluvia!) me llevo el Facial Treatment Cleanser de SKII en formato 20 ml, y un minitarrito de crema Skin Signature de la misma marca. La utilizo como todoterreno porque hidrata una barbaridad. –All Day All Year, en tamaño muestra (5 ml) para llevarla en el bolsillo y aplicármela en cualquier momento que note la piel tirante. –Cepillo y pasta de dientes Marvis, en mini-mini tubo (dos). Otra adquisición de Nueva York. La que más me gusta es la verde, clásica, de menta fuerte. –Protector solar de Piz Buin, indispensable también en invierno. –Un mini envase en spray de Muji relleno de Eau de Rochas, mi agua de colonia fresquita de toda la vida. –Para ese reconfortante momento de ducha caliente tras la caminata me llevo mis cuatro favoritos mini-productos de Eau D’Orange Verte de Hermes, un aroma que me pone de buen humor. He incluido el gel, el champú, el acondicionador y el jabón con su pequeña jabonera, muy útil para el momento albergue (u hotelito de media estrella). –Lip Butter de Korres, supercremoso y con protección solar. –Minicepillo de Marlies Moller (uno de los básicos que más partido le he sacado en los últimos años). –Una lima de uñas. –Tiritas de Hansaplast hipoalergénicas en varios tamaños. –Pastillas de Ibuprofeno. –Betadine.

Y seguro que se me olvida algo… Si eso ocurre, y ya habéis hecho el camino, todavía estáis a tiempo de recomendármelo… ¡Hasta la vuelta!