Esta es una de las frases que más escuchamos entre madres, abuelas y cuidadoras. “Mi hijo no come” precede a muchas visitas al pediatra y a muchas conversaciones entre madres y profesionales. Pero ¿por qué no come un niño? ¿Es realmente motivo de preocupación que un niño sea poco comedor? ¿Existen los “malos comedores”?

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Hoy en nuestro post hemos querido analizar esta cuestión y nos hemos ayudado de Carlos González, doctor en pediatría y autor de varios libros sobre crianza, alimentación y salud infantil. Al respecto nos da varios consejos de su libro “Mi niño no me come” que hemos creído indispensables, sobre todo si eres madre primeriza y te vas a enfrentar al desconocido mundo de los alimentos sólidos. Hemos seleccionado los 10 consejos más importantes:

  1. Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.
  2. Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.
  3. Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.
  4. No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.
  5. Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.
  6. ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.
  7. Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.
  8. Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.
  9. Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto. (¿será por eso que les gusta tanto el chocolate?)
  10. La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que no puede.

Después de leer esto…¿está tan segura como antes de esta afirmación? ¿Sigue diciendo eso de “Mi niño no me come”?

Autor: Revista Feminity.