Una merienda sana es muy importante a la hora de cuidad de la salud de los niños. Todos sabemos que es fundamental llevar una dieta equilibrada donde tanto adultos como niños comamos de todo durante la semana (pescado, carne, frutas, verduras, cereales, lácteos…). Además los alimentos más pesados y con más carga de calorías deben comerse durante el desayuno y la comida porque por la mañana es cuando el cuerpo necesita más energía y quemamos más calorías.

Así pues necesitamos unas meriendas sanas para “matar el hambre” hasta la hora de cenar y cubrir las necesidades de vitaminas que necesitamos durante el día.

La fruta es una de las meriendas más adecuadas y sanas para todo tipo de edades, desde los peques hasta las personas mayores. La fruta tiene muy pocas grasas, aporta una cantidad de azúcares saludable, tiene muchas vitaminas, agua y resulta muy cómoda y rápida de preparar. Cada temporada las frutas son distintas, por lo que las meriendas pueden cambiar y ser distintas en cada época del año. A los niños no les suele gustar tomar la fruta fresca, pero sí que se pueden preparar otras alternativas para que la coman en la merienda. Por ejemplo, se pueden hacer brochetas de fruta o macedonia con zumo de naranja (en verano se puede comprar zumo natural envasado) y en invierno exprimirlo en el momento.

Otra opción es hacer batidos de fruta natural con leche y dos o tres galletas para que los niños no tengan que masticarla si así se la comen más a gusto. También se puede hacer una papilla con varias frutas, zumo de naranja y leche, a muchos niños les encanta y está riquísima. Los cereales también pueden ser una merienda sana, en su justa medida.

Preparar un tazón de leche con cereales integrales es una buena idea, ya que ayuda a ir mejor al servicio y no tienen muchas calorías. Siempre que se coman cereales no hay que abusar porque comer en exceso puede producir el efecto contrario, un gran estreñimiento. Para los que prefieran tomar algo “más sólido” pueden prepararse un sándwich vegetal con lechuga, tomate, una rodaja de queso, pechuga de pavo, huevo duro y si lo prefieren un poco de mayonesa. Es una receta muy sana, pero con mayor aporte calórico.

Puede ser perfecta para tomar antes de un entrenamiento y coger energías antes de ponerse a hacer deporte.