Cada vez son los niños que muestran una intolerancia a la lactosa y que no debe confundirse con las alergias pues la diferencia  principal está en que estas últimas no se corrigen ni desaparecen mientras que las intolerancias pueden desaparecer con el tiempo.

La intolerancia a la lactosa se trata de que el cuerpo no tolera y no acepta la enzima del azúcar que lleva la leche de vaca, cabra.oveja e incluso la humana. Los dos componentes que no deben tener estos alimentos es tanto la glucosa como la galactosa.

Los síntomas que suele presentar normalmente el ser humano son náuseas, dolor abdominal, espasmos, hinchazón y distensión abdominal, diarreas ácidas, heces pastosas y flotantes, defecación explosiva, vómitos, enrojecimientos peruana, o gases abdominales y flatulencias.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa

Aunque de manera excepcional pueden aparecer otros síntomas en otras partes del cuerpo al existir una alteración de as mucosas intestinales como por ejemplo el cansancio, problemas cutáneos, alteraciones en la concentración, nerviosismo, trastornos del sueño, dolores en las extremidades y también abatimiento.

Con un análisis de sangre y otro de heces es suficiente para detectar este tipo de trastorno y saber si se trata de una intolerancia secundaria y por tanto temporal y curable, o bien de una intolerancia genética, progresiva e incurable.

El tratamiento es muy sencillo pues hay que renunciar a estos azúcares y aquellos alimentos que lo contengan de manera temporal y sustituirlos por otros para llevar una buena calidad de vida lo mejor posible. De manera que el calcio y la vitamina D que aporta la lactosa se puede ingerir con otros alimentos como es el salmón, el tofo, las gambas, la col, el hígado o las espinacas entre otros.

Autor: Amparo.