El objetivo de las cortinas es vestir las ventanas de la casa. Elegir un estilo u otro marcará el efecto final deseado. Este dependerá de la tela, el modo de colgarlas y de los remates finales que se le den.

Existen diferentes formas de cubrir las ventanas. Las cortinas venecianas, los estores, o los tradicionales visillos son perfectamente válidos para el objetivo marcado, tan sólo es necesario elegir la mejor opción para cada estancia y tipo de decoración. Principalmente, el estilo lo marca la tela de la cortina. Así, si lo que se busca es un ambiente romántico y acogedor es mejor elegir una tela transparente como las gasas, los hilos o las muselinas. Si se prefiere un ambiente más informal y juvenil se pueden elegir lonetas o algodones estampados. Actualmente están en pleno auge las venecianas de madera con la ventaja añadida de que se amoldan bien a cualquier tipo de decoración.

Cortinas Venecianas

Se entiende como cortinas venecianas todas aquellas que tienen lamas. La gran ventaja es que son las únicas que permiten graduar la luz exterior y controlar la visibilidad. Pueden ser de madera o de aluminio. Las de aluminio son la opción más económica a la hora de cubrir las ventanas de una estancia. Proporcionan un ambiente más frío, pero encajan perfectamente en estudios, despachos e incluso, en habitaciones juveniles. El precio varía en función del acabado y del ancho de la lama, pero los modelos estándar cuestan unos 36.06 euros el metro cuadrado, a enero de 2001. Las de madera son bastante más caras que las anteriores ya que el precio del metro cuadrado, ronda los 150.25 euros, como mínimo. Además son cortinas mucho más pesadas y por tanto tienen como inconveniente que no se pueda cubrir superficies mayores a 4 metros cuadrados. Sin embargo, la gran ventaja es que encajan hasta en las decoraciones más clásicas.

Los estores

El estor es un tipo de cortina muy sencillo que se adapta a todos los ambientes. No resulta tan llamativo como un cortinón, pero es la solución perfecta para habitaciones pequeñas. Además eligiendo una tela a tono con la pared, el estor se confunde con ésta, dando a la habitación más amplitud. Su colocación también es muy sencilla. Como inconveniente destaca la necesidad de que haya un espacio de 20 o 25 cm., entre el marco de la ventana y el techo, para poder plegar totalmente la tela y así poder abrir la ventana. El estilo del estor depende de la tela y del sistema elegido. Existe el sistema plegable, el paqueto y el japonés. El plegable es el ideal para habitaciones juveniles. Se pueden rematar los bajos en forma de ondas, con pasamanería de fantasía o con otras telas a modo de grecas, para darle un toque personal. Dentro de este sistema también se pueden clasificar los denominados enrollables, que pliegan la tela en forma de rulo y luego se pueden anudar con alguna cinta decorativa. El sistema paqueto es parecido al plegable pero como no tiene varillas horizontales su aspecto es mucho más delicado e informal. Queda perfecto con un tejido de hilo transparente que deje pasar bien la luz. Los estores japoneses se parecen al sistema paqueto, con la diferencia de que estos pliegan uno encima del otro. Están indicados para miradores o grandes ventanas con tres o más hojas. Se trata de que la parte del estor que está cubriendo la parte de la ventana que se abre, pliegue hacia un lado para poder abrir esta hoja.

Los tradicionales visillos

Están reservados para la decoración más tradicional. La tela por excelencia es la etamina ya que deja pasar la luz a la vez que resulta discreta. Se confeccionan con tablas, aunque también pueden realizarse pliegues. Son la misma tabla en sí, pero sin coserla por los lados. Resulta un poco más informal y también proporciona más volumen al visillo. Si no se quiere prescindir de este tipo de cortina pero también se quiere lograr un aire más actual, se pueden colocar cortinones que durante el día permanezcan abiertos y por la noche cerrados. Si la decoración de la estancia es muy clásica, el cortinón puede realizarse en telas con cuerpo como el damasco, el otomán o el terciopelo, que actualmente está muy de moda.