Es posible que tengas una tentación de pintar tus puertas en color blanco, una manera original de tener unas puertas en las que, en contraste con paredes de colores pueden llamar mucho la atención aunque algunas mujeres podrían decir que una puerta en blanco simplemente es un foco de suciedad porque es como si todo se pegara a ella. Dejando eso a un lado te diremos que pintar las puertas en blanco no es nada difícil y tampoco tienes que contratar a un profesional para hacer porque tu misma lo puedes hacer como si fuera bricolaje en casa.

Lo primero que tienes que hacer es limpiar muy bien la superficie de la puerta, a poder ser con un trapo y agua templada quitándole todas esas manchas que tenga con un poco de disolvente pero no eches ese disolvente en las manivelas. De hecho te recomiendo quites las manivelas para evitar que te estorben. Protege bien el suelo y, en caso de que la puerta tenga cristales, usa una cinta de papel para cubrirlos de tal manera que así no se vayan a manchar con la pintura blanca.

Echa una primera capa bien extendida de imprimación multiuso en color blanco. Te recomendamos esta porque así, si las puertas tienen algo de barniz, quedará mejor de imprimación que una pintura selladora o tapa poros. Tienes que dejar secar al menos durante dos o tres horas dependiendo de si está en una zona al aire libre. Si no lo está al aire libre tendrás que esperar 24 horas para a continuación lijar para quitar las pelusa así como los pelos de la brocha y algunas gotas que hayan quedado en la imprimación. Ahora empezamos a utilizar una primera capa de pintura siempre empezando por arriba y extendiéndola bien para que no vayan a caer gotas. Deja secar durante al menos 6 horas y echa una segunda capa de pintura. Seguramente con esta segunda capa tendrás acabado todo el trabajo pero hay algunas puertas que suele ser un poco más problemáticas y requieren de al menos 3 capas.

Seguro que tu trabajo de bricolaje en casa que queda perfecto.

Autor: Revista Feminity.