Cada año surgen nuevas dietas basadas en patrones estéticos que promueven la extrema delgadez y hacen temblar el sistema inmunológico. Es posible que bajen peso, pero ¿a qué precio? Conozca las ventajas e inconvenientes de las diferentes dietas.

Todos los especialistas señalan que una dieta sana debería contener un 60% de hidratos de carbono, un 30-35% de lípidos y un 10-15% de proteínas. La ingesta de todo tipo de nutrientes es lo único que asegura una dieta equilibrada.

En las dietas de moda siempre fallan algunos de estos factores importantes para la alimentación. Por ello, se debe hacer hincapié en cambiar los hábitos alimenticios y seguir las recomendaciones de los especialistas.

Desgraciadamente, sólo hay una manera eficaz para alcanzar el peso ideal: consumir menos energía (kilocalorías) y modificar algunas costumbres. La dieta vegetariana, la disociada, la macrobiótica o las hiperproteicas son algunos ejemplos claros de tipos de alimentación que no ofrecen estas proporciones y que además, llevadas al extremo, pueden resultar peligrosas para la salud.

Conozca los peligros que acechan tras algunas de las dietas más populares.

La dieta vegetariana

Se basa en la ingesta total o parcial de alimentos procedentes del reino vegetal, quedando excluidos todos los productos de origen animal. Aunque están reconocidas como eficaces para la prevención de algunos tipos de enfermedades en adultos, los practicantes de estas dietas tienen que tener especial cuidado en la composición de sus comidas sino quieren padecer problemas de salud.

El gran problema se plantea sobre todo cuando se aplica este sistema de alimentación con niños pequeños y adolescentes, que necesitan un gran aporte de hierro, calcio y vitaminas que esta dieta no aporta suficientemente.

Existen tres grupos diferenciados de vegetarianos:

Vegetariano estricto o vegans: solo toman frutas, una gran variedad de vegetales y verduras, granos, nueces, semillas y legumbres.

Lactovegetariano:además de tomar los mismos alimentos que los vegetarianos estrictos, complementan su dieta con algunos nutrientes de origen animal como la leche, quesos o mantequilla.

Ovolactovegetariano: su dieta incluye, además de todos las frutas y vegetales, la leche y sus derivados y los huevos.

Inconvenientes de esta dieta

Las deficiencias obvias que pueden presentarse en personas que adoptan dietas vegetarianas son la carencia de hierro, proteínas de origen animal, calcio y Vitamina B12 (en necesario tomar algún suplemento para evitar esta carencia). Puede producir en algunos casos anemia y osteoporosis.

Desnutrición en los que practican dietas sin productos de origen animal (vegans).

Sistema inmune bajo contra infecciones.

Poca energía y falta de concentración.

Poco recomendables para niños y adolescentes.

Recomendaciones si practica esta dieta:

Si llevas cualquier tipo de dieta vegetariana, es muy importante que sea supervisada por un especialista.

Si está embarazada y es vegetariana, debe comentárselo a su ginecólogo para que le recomiende suplementos vitamínicos o modifique un poco la dieta.

Si practica algún deporte, debe acudir a un especialista para que planifique una dieta basada en su forma de vida.

Dietas disociadas

El problema de las dietas disociadas es que pueden conducir a deficiencias temporales debido a la selección de alimentos que se realiza. Dentro de ellas, las más populares y de las que seguramente habrá oído hablar son la dieta disociada de Hay, el régimen de Antoine, o la dieta de Montignac.

En general, estas dietas consisten en separar los alimentos dependiendo de las clasificaciones de los mismos. Proponen por ejemplo, no juntar los hidratos de carbono con las proteínas o por el contrario con los lípidos.

Al poder tomar alimentos de los tres grupos, aunque no sea conjuntamente, no ocasionan grandes perjuicios para la salud, pero sí pueden ocasionar muchos desarreglos y trastornos metabólicos y deficiencias de vitaminas o algunos minerales.

Dieta disociada de Hay

La dieta de Hay propone que los hidratos de carbono y las proteínas no pueden ingerirse juntos porque según su propio autor, asimilar estos nutrientes a la vez es lo que provoca el aumento de peso. La dieta Hay parece parece, por tanto, un buen ejemplo de un sistema dietético aparenremente inofensivo y basado en conceptos mal definidos.

Nuestro aparato digestivo puede digerir sin ninguna dificultad todos los alimentos que contienen proteínas e hidratos de carbono por los principios de esta dieta no tienen sentido. Los especialistas afirman que las enzimas encargadas de las distintas actividades digestivas son específicas, y nada indica que las que actúan sobre las proteínas sean menos activas en presencia de hidratos de carbono y viceversa.

Régimen de Antoine

En esta dieta cada día está dedicado a un grupo de alimentos del que se puede comer lo que se desee, la única condición que ponen es que no los mezcles con otros de otros grupos. Por ejemplo; los lunes sólo carne, (en la proporción que se desee); los martes, pescado; los miércoles, verduras etc. Este régimen debe realizarse durante una semana y se debe repetir una vez al mes.

Los que apuestan por esta dieta aseguran que en una semana pierdes 3-4 kilos, lo cual es una barbaridad si se tiene en cuenta que la cantidad semanal recomendada es sólo de uno.

Cuidado porque….

Es una dieta disparatada y carente de todas base científica que, finalmente, resulta bastante hipocalórica.

Puede llegar a deteriorar el funcionamiento normal del intestino ya que el régimen incluye días en los que prácticamente no hay aporte de fibra o hidratos de carbono (como el día a base de carnes), y otros con una sobrecarga de los mismos.

Dieta de Montignac

Los principios de la dieta de Montignac se centran en no mezclar los lípidos con los hidratos de carbono, por lo que alimentos que contiengan alguno de estos dos nutrientes en su composición quedan totalmente prohíbidos. Esta especifidad hace que se elimine el azucar de la dieta diaria y que el cuerpo obtenga este aporte a través únicamente de alimentos ricos en fibra.

En el caso de la fruta, recomiendan consumirla sola, pues si se mezcla con lípidos o proteínas queda retenida en el estómago y no es digerida. Para éstos, el metabolismo de las proteínas puede ser alterado muy fácilmente por lo que, costumbres como el postre (fruta, por ejemplo) al final de las comidas quedan absolutamente progíbidas.

Este régimen se basa en la premisa de que la causa del exceso de peso en la mayoría de los casos, se debe a un mal funcionamiento del páncreas. Si está en mal estado transforma la glucosa en reservas, motivo por el cual se engorda y se prohibe la ingesta de azúcar. Este es un principio erróneo porque el pancreas está desarrollado de tal forma que se puede regular y no tiene por qué desembocar un mal funcionamiento de éste en un exceso de peso.

Dietas macrobióticas

La dieta macrobiótica tiene su origen en la filosofía Zen budista y podemos definirla como una forma extrema de vegetarianismo. La verdad, es que es una de las dietas que más aceptación esta encontrando en la sociedad, sobre todo entre los creyentes en la alimentación natural y de los alimentos “biológicos”, que por supuesto, detestan las fast food y cualquier tipo de modificación genética de los alimentos.

Pero se debe tener muy presente que esta dieta ha sido considerada como un grave riesgo para la salud de la población, y que varias personas han muerto como consecuencia de practicarla.

Ying y yang

Sus partidarios atraviesan diez niveles de restricción dietética hasta que se alimentan sólo de cereales. Clasifica a los alimentos en dos categorías: ying (alimentos pasivos) y yang (alimentos activos). Debe existir un equilibrio entre alimentos ying que se deben consumir escasamente y alimentos yang necesarios para e l organismo.

Algunos alimentos ying son: carne, piña, patatas, plátano, azúcar, ajo, embutidos o conservas. Los cereales, hortalizas y verduras son el yan y ofrecen el mejor equilibrio entre las dos categorías. Dentro de los nutrientes, la mayoría de las vitaminas del grupo B y la vitamina C son ying mientras que las liposolubles (A, D, E y K) y la B6 son yang.

El sistema macrobiótico consiste en una serie de diez dietas que se numeran de -3 a +7. Las cinco primeras (-3 a +2) van incluyendo cantidades cada vez más pequemas de alimentos de origen animal. Las restantes son dietas exclusivamente que se basan en aliementos yang y contienen cantidades crecientes de granos de trigo hasta llegar a la dieta 7, el máximo, y que se compone exclusivamente de granos de cereales.

Está compuesta por:
50-60% de gramos de cereales.
20-25% de vegetales.
5-10% de legumbres.
5% de sopas.
Proporciones variables de algas marinas.

Cuidado con….

Pueden ocasionar problemas de deshidratación, porque este sistema aconseja reducir la ingesta diaria de agua por debajo de los dos litros diarios que el organismo necesita.

No se deje engañar, no cura enfermedades. Según los macrobióticos, el cáncer es más fácil de curar con una dieta de este tipo, sobre todo si es de grado 7 (sólo compuesta de cereales).

Puede ocasionar problemas de nutrición porque evita el consumo de todo tipo de carnes y derivados lácteos.

Deficiencias de proteínas y carencias de vitaminas A, B, C y B12. Llevar estas dietas puede conducir a enfermedades como el escorbuto, hipocalcemia o hipoproteinemia, por el bajo contenido además en calcio y hierro.

Dietas Hiperproteicas

También son conocidas como la dieta de la Clínica Mayo o la dieta de Stillman. Se basan en ingerir exclusivamente proteínas dejando prácticamente a un lado los hidratos de carbono, nutrientes fundamentales para nuestra alimentación y que se encargan de proporcionar energía para moverse y para que el organismo funcione.

Toman grandes cantidades de pollo, carnes, pescados y huevos, y se olvidan de verduras, frutas y cereales, lo que induce a una disminución rápida de peso, principalmente por la pérdida de líquidos corporales.

Cuidado porque…

El cuerpo humano no esta preparado para una alimentación basada sólo en proteínas.

Las dietas hiperproteicas producen una mayor saciedad, son totalmente atípicas y es difícil mantenerlas durante mucho tiempo.

No cubren los nutrientes necesarios y puede provocar un aumento de colesterol.

El exceso de proteína produce una sustancia, la acetona que queda en la sangre y puede provocar alteraciones en la circulación y problemas cardiacos.

Favorece la descalcificación ósea y puede ocasionar daños renales.