Princesa LetiziaPrincesa Letizia

 

Resignada y manteniendo el tipo, así han captado las cámaras a la Princesa Letizia cuando, en la tradicional recepción que se ofreció ayer al cuerpo diplomático, el representante del Congo se negó a darle la mano.

En el vídeo se ve cómo el diplomático congoleño saluda a los Reyes y al Príncipe de Asturias pero al llegar el momento del saludo a la Princesa Letizia parece arrepentirse y aparta la mano.

Esta no ha sido el único despropósito, ya que el embajador iraní Morteza Saffari Natanzi ha negado el saludo tanto a la Reina como a la Princesa de Asturias, aludiendo a sus principios religiosos, aunque sí les ha dedicado una reverencia.

Para restarle importancia al asunto, los medios han descrito la actitud de ambos diplomáticos con diferentes calificativos, como “anécdota del día” o incluso “despiste”, tal como lo han calificado en Zarzuela. Entendemos que los medios han de procurar no calentar los ánimos y que en Zarzuela han de ser los primeros en tratar este desliz con diplomacia.

Tampoco ha trascendido este asunto en las redes sociales, posiblemente para no dar lugar a una reacción masiva con toques xenófobos pero nuestra pregunta es la siguiente: ¿No debería un embajador adaptarse y aceptar las costumbres del país al que es destinado? La función de un embajador es servir de nexo entre su país y el país al que se le destina, en aras de un entendimiento, cooperación o beneficio común?

Hemos visto a la Princesa Letizia cubrirse con un velo cuando ha visitado países musulmanes y ni siquiera allí se le ha rechazado el saludo.

¿Qué hubiera sucedido si la receptora del desplante hubiera sido la esposa del Presidente de los Estados Unidos o del Presidente francés, por poner algunos ejemplos? Quizá, ni siquiera se habría producido tal desplante. O quizá, de haberse producido, los gobiernos habrían emitido las quejas correspondientes para destituir de un cargo no merecido a los responsables de tales actitudes.

Entendemos pues que los medios y las redes sociales no se hagan eco del cariz de tales desplantes para evitar reacciones xenófobas o racistas. No se debe responder con odio al odio, simplemente se han de realizar las acciones pertinentes para que quienes no valen para ejercer como diplomáticos en un país occidental, no residan en un país occidental y no asistan a ninguna recepción ni reciban ningún tipo de privilegio o bienvenida hasta que no aprendan ciertas normas de comportamiento. Punto.

Fuentes: Antena3.com, Telecinco.es

Autor: Sarah. Periodista y escritora, madre y trabajadora a tiempo completo, mi pasión es escribir sobre diversos temas. He colaborado en varias publicaciones online y, en cuanto a los blogs, me gusta escribir sobre aquellas temáticas que reflejan mis intereses: Ocio, espectáculos, estilo de vida, celebrities...