Hay historias que te llegan desde el primer momento en que te acercas a ellas y que hacen que te impliques hasta el punto de soñar y fantasear con el destino de sus personajes como si una misma fuera parte de ello.
Las horas distantes pasan en silencio en el solitario y misterioso castillo de Milderhurst Castle (en el condado de Kent, Inglaterra) las hermanas Blythe: Percy, Juniper y Saffy, tres almas distintas, se verán arrastradas por las decisiones de su padre el brillante escritor Raymon Blhyce autor de la aclamada obra La verdadera historia del hombre de Barro.
Una carta, (un simple trozo de papel a veces arrancado de un blog otras veces cogido de entre un montón de folios amontonados sobre una mesa), escrita con caligrafía cuidadosa, o con las letras amontonadas, garabateadas, a veces saliéndose de la línea marcada por el principio de la frase, es el comienzo de esta historia.
Últimamente he leído varias novelas cuya historia comenzaba con una carta perdida en el tiempo, y que al descubrirse esconde un entramado de problemas, de amores escondidos y refrenados por las circunstancias personales, convencionalismos protagonizados por mujeres abnegadas que sufren mil y unas desdichas al acercarse a hombres de los que desde un principio saben: no las van a valorar; Tal y como sucede en Hasta siempre mi amor de la autora Jojo Moyes. El amor y las pasiones que esconde la carta, no lo esconde la de Las horas distantes de Kate Morton. Pero en ambas narraciones hay dos fuertes historias de amor que no han transcurrido como deberían y que nos han presentado hombres y sobre todo mujeres que no han sabido o no han podido tomar las riendas de su propio destino.
Confieso que entre estas dos novelas a la hora de recomendarlas me quedaría sin duda con Las horas distantes y es que Kate Morton ha sabido trasladarme a la vida de estas tres hermanas cuyas ideas de su padre, mezcladas con los convencionalismos de la época en la que viven, (segunda guerra mundial) las lleva a romper sus ilusiones, a dejarlo todo atrás, (sueños y esperanzas por continuar envueltas en esa burbuja de seguridad que esconde Milderhurst Castle.
En Hasta siempre mi amor, se cruzan las idas y venidas de dos amantes que toman las decisiones tarde y mal, que no parecen encontrar su momento por una mala broma del la ruleta del destino que se empeña en separarlos. Y las cartas, esas palabras escritas que marcan un antes y un después el devenir de las comunicaciones de estos dos seres varias décadas atrás cuando por fin las señales parecían unirse en un mismo punto y por ¿cosas del destino? Nunca llegó a pasar.
Cada vez que conozco una historia de este tipo siempre pienso dos cosas: una; el porqué las mujeres a lo largo de la historia tienen un papel definido y marcado de cómo tiene que ser su conducta, de lo que se espera de ellas, y cualquier desviación de ese patrón, es motivo de repulsa y de vulnerabilidad a ojos vista de la sociedad y en el caso de los hombres no. En las horas distantes, el padre de las chicas ha trazado los designios de las vidas de sus hijas bajo una imposición cruel en su testamento. Lo que obliga a una de las hermanas a asegurarse de que todas, sin excepción van a cumplir con lo pactado para ellas, aunque esto resulte acabar con cualquier atisbo de felicidad que pudieran tener.
Esta novela exquisita y que ha conseguido desbancar en mi lista de preferencias de esta autora a La Casa de Riverton, ahonda en algo más que en el amor convencional, por primera vez conoceremos otras clases de amor, propias más de hoy día, pero no por ello menos reales entonces.
Diferente es la historia de Hasta siempre mi amor, que más o menos se repite cuatro décadas después y que como he apuntado más arriba, sucede con mucha frecuencia hoy día también. Una de las historias nos adentra en el mundo de los sinsabores de la otra mujer. Los amores prohibidos, o que deberían ser intocables, casi siempre ponen a la mujer con la conducta desviada, ella es la que se enamora de otro hombre que no es su marido (si está casada), o posa sus ojos en alguien que está metido en una relación y acaba siendo la querida,(como se denominaba en la época de mi abuela); algunas veces pensando que esto cambiaría y otras, toman conocimiento cuando es demasiado tarde para sus sentimientos y se ven inmersas en un mar de culpabilidad acerca de la otra vida de él. Entonces, ¿Qué ganan manteniendo esto? ¿Por qué empeñan su vida en esperar…? A esperar una llamada, un mensaje, mientras desoyen los consejos de los seres que las quieren y las conminan a abandonar una situación que hasta ellas mismas saben que no van a ningún lado… ¿por qué hipotecan su vida a estar siempre pendiente de momentos robados y besos escondidos? ¿Dónde queda la dignidad? Y ¿la esposa? Se supone que debe tragar ¿por qué la culpa es suya por aparentemente “desatender a su marido”? Esta novela te plantea estas cuestiones a través del desarrollo de la narración, pero no plantea una ineludible: ¿Qué pasa con el marido adúltero? ¿No tiene acaso la misma culpa que la denominada otra? En esta novela se nos muestran las circunstancias a través de dos mujeres en dos puntos de vista diferentes: Jennifer, su protagonista, goza de una posición social en la que no está permitido flaquear y cuando toma su decisión de acabar con un matrimonio de apariencias el mundo le da la espalda como si no existiera. Plantearse dejar a su marido y seguir su propio destino no está escrito para ella. Décadas más tarde las cosas son iguales, porque las cartas de Jennifer y su amante son interceptadas por una joven periodista Ellie, que vive inmersa en una historia parecida pero qué, como ella sospecha, no terminará como cree. Y estas cartas y la historia de Jennifer la salvarán, la ayudarán a tomar una decisión, mejor dicho: La Decisión. Es difícil por tanto ser mera espectadora de una manera objetiva sin querer en algún momento cantarles las cuarenta aunque sea a modo de carta a los protagonistas para que reaccionen. Como queda claro en estas historias, nunca se debe subestimar el poder de una carta.
Mª Ángeles Mata

Autor: Mª Ángeles Mata. Escritora y empresaria. Me gusta leer, el cine, los museos, la música, la fotografía, escribir, viajar y la cocina. Soy la autora de la novela "Esperando una Respuesta"..