El primer año de vida resulta crucial para la alimentación del bebé, ya que de sus características no sólo dependen un adecuado crecimiento y desarrollo, sino también otros aspectos tan importantes como los gustos futuros del niño en lo que se refiere a los alimentos, e incluso la aparición, si no se realiza convenientemente, de enfermedades como intolerancia a las proteínas de la leche, alergias a determinados alimentos, intolerancia a la lactosa, etc.

Tres aspectos fundamentales

Durante el primer año de vida a la hora de alimentar al bebé existen 3 reglas básicas que han de tenerse en cuenta.

  • Mantener seis meses de lactancia casi en exclusiva.
  • Desarrollar una adecuada introducción del resto de los alimentos durante la segunda mitad del año.
  • Coordinar los cambios en la alimentación con el desarrollo del niño y en particular la masticación.

Orden de introducción de alimentos

El primer alimento es la leche (materna o adaptada y luego de continuación), harina sin gluten, frutas (papillas), purés y papillas de legumbres y hortalizas, frutas en compota, yogures, yema de huevo, harina con gluten, queso fresco o blando, carne en papilla, pescado en papilla, fruta entera, huevo entero, derivados lácteos. Estos cambios en la alimentación, aunque en un principio puedan parecer numerosos, tienen lugar en apenas 5 meses (el segundo semestre del primer año), introduciendo cada mes uno o dos alimentos nuevos. Esta es la única manera que asegura una alimentación equilibrada, completa, y lo que es aun más importante, el gusto del niño por todo tipo de alimentos sin comprometer su salud.