Ni su propio creador lo sabe.

Y es que el Juicy Salif del diseñador estrella Philippe Starck se ha impuesto como uno de los objetos que no pueden faltar en una “it house”. Su historia es bastante controvertida y emblemática porque aunque está diseñado como un exprimidor, Stark escribió “mi exprimidor no está hecho para exprimir limones, sino para empezar conversaciones”.

Muchos opinan que el diseño está inspirado en una araña, pero la realidad es bien distinta. El francés garabateó los primeros dibujos mientras exprimía limón en unos calamares. Por ello, el Juicy Salif es la unión del limón con las patas de los invertebrados. Corría el año 1989 y la ciudad elegida fue Córcega.

El objeto que pronto se convirtió en un icono del diseño en el siglo XX está producido en aluminio pulido, tiene una altura de 29 centímetros y un diámetro de 14. Sus formas curvas y anguladas no dejan a nadie indiferente, pero ¡cuidado con las copias!.

Su fácil manejo y su elegante estética hace que el Juicy Salif nunca termine en el lugar de la casa dónde debería dársele uso, la cocina, sino que como si de una pieza de arte se tratara, se impone sobre un mueble o una estantería, solo, como protagonista. Museos como el Moma de Nueva York o el Centro George Pompidou de París lo exponen en sus instalaciones.

Aunque al principio de su creación era un poco complicado encontrarlo, hoy en día lo comercializa la empresa italiana “Alessi”.  Su precio ronda los 60 euros, y con solo hacer un click puedes tenerlo en casa en 24 horas. Pero cuidado, existe una edición especial de 299 piezas en bronce para los más caprichosos, su precio asciende a 1.000 euros.

¿Eres un enamorado del diseño? No te podrás resistir.

Autor: Maria Martinez.