J. EDGAR Leonardo DiCaprio

 

A escasos días de que se celebre la ceremonia de los Oscars 2012, estudiando las nominaciones me he dado cuenta de que la academia de Hollywood lo ha vuelto a hacer: un gran intérprete se ha quedado este año injustamente sin nominación. Como tantos otros que se han quedado a las puertas una y otra vez viendo cómo año tras año, un compañero de profesión, se llevaba la dorada estatuilla que con tanta ansía esperaba acariciar y que nunca llegaba a sus manos.

Cabe destacar casos como el de Richard Burton, nominado a los Oscars siete veces y que nunca consiguió salir acompañado del codiciado hombrecillo dorado; Paul Newman, siendo derrotado nueve veces, consiguiendo uno honorifico en 1986 para después ganarlo al año siguiente por “El Color del Dinero”, (una película de lo más prescindible), otro caso sangrante fue el del genial director Alfred Hitchcock cinco veces a las puertas del premio y que solo pudo resarcirse cuando la Academia, que dándose cuenta de su error, le concedió el honorifico en 1967 el cuál agradeció con un escueto “Gracias”.

Si alguien piensa que esta práctica ya es historia pasada, está muy equivocado, este año le ha tocado a Leonardo DiCaprio. De sobra es conocida su gran capacidad interpretativa, para meterse en la piel de un personaje, para traspasar la pantalla como esos solo un actor como él sabe hacer.

DiCaprio ha tenido grandes interpretaciones dignas de ser reconocidas por la estatuilla: desde aquella primera vez cuando solo contaba con dieciocho años por “¿A quién ama Gilbert Grape?”, a su última nominación por “Diamante de sangre” en 2006, donde bordaba su papel.

Este año: su interpretación de J. Edgard  Hoover es magistral, magnífica. Asistimos a la evolución de un hombre hecho a sí mismo. Director del F.B.I. durante cuarenta años no exento de polémica, siendo el azote de varios presidentes que no pudieron con él. Firme en sus convicciones; fue abanderado de grandes avances como el estudio de las huellas digitales.
La efectivísima mano en la dirección de Clint Eastwood, nos muestra a un hombre marcado profundamente por su autoritaria madre, por la retracción de sentimientos tan simples como el amor. Un amor no comprendido en la época, el clasismo, su antisemitismo expuesto en su reacción cuando Martin Luther King fue galardonado con el Nobel.

Otra vez se quedará el gran intérprete sentado en su butaca, observando como otro se queda con lo que él, desde años merece. Hace mucho tiempo que paso de estampar las carpetas de adolescentes tras su aparición en “Titanic”  para ser lo que es: uno de los mejores actores de su generación.
Artículo enviado por Mª Ángeles Mata

Fuente:

Enciclopedia de los Oscar de la editorial T&B y revista Fotogramas.

Leonardo DiCaprio J.Edgard

Autor: Sarah. Periodista y escritora, madre y trabajadora a tiempo completo, mi pasión es escribir sobre diversos temas. He colaborado en varias publicaciones online y, en cuanto a los blogs, me gusta escribir sobre aquellas temáticas que reflejan mis intereses: Ocio, espectáculos, estilo de vida, celebrities...